El concierto de velas pone el broche de oro al curso de música
lunes, 1 de septiembre de 2008
MúSICA · Las velas volvieron a envolver en un ambiente íntimo, místico y medieval, el casco urbano de San Esteban de Gormaz, en el concierto de velas que en la noche del viernes sirvió de broche casi final al curso de música internacional.
El macro concierto de música de cámara se iniciaba en la Placituela, y un círculo de velas envolvía al primer quinteto en su actuación, ante un público que también formaba círculos entre los asientos y el entorno de esta singular plaza.
La novedad de esta edición también se produjo aquí, cuando los chavales que habían participado en el curso de iniciación musical interpretaron el cuento musical La Ardilla, haciendo romper en aplausos al numeroso público que se dio cita en las calles de la localidad ribereña.
El público avanzó, por un camino sólo marcado por velas en el suelo, hacia la segunda parada, en la plaza Marqués de Estella, para deleitarse con el segundo quinteto, de los alumnos que han participado en esta novena edición del curso Internacional de Música organizado por la Cátedra Alfonso VIII, dependiente de la Diputación Provincial, con la colaboración de la Junta, la escuela de excelencia musical, el ayuntamiento ribereño, el Obispado y la parroquia.
Los asistentes caminaron entonces hacia la Plaza Mayor, donde en el escenario estaba situada la orquesta de alumnos del curso, dirigida por Aloise Baehler, y que interpretaron obras de Mendelssonh, Schumann o Tchaikovsky.
El silencio y la oscuridad predominaron en el ascenso hacia la iglesia del Rivero, donde a medio camino, junto a una bella fachada de piedra y blasones en la fachada, un cuarteto envolvió al público en un manto musical y les dio fuerzas para continuar el ascenso.
Cuando estaban a punto de llegar al templo donde descansa la patrona de la localidad, el público se desvió, guiado por el aleteo de las velas, hacia la iglesia de San Miguel.
En la galería porticada más antigua de la España románica, un quintento de cámara envolvía los capiteles y canecillos en el misticismo de la música clásica, mientras el público esperaba a los pies del templo, con las manos preparadas para romper a aplaudir.
Flashes de cámara, visores de vídeo y ojos cerrados, intentaban retener en el tiempo esta actuación singular, y hermosa, de sacar la música de los auditorios a las calles.
Pero la música no había terminado en San Miguel, había que retroceder unos pasos, para encaminarse, de nuevo, a la iglesia de Nuestra Señora del Rivero, que esbelta y elegante, lucía con brillo, para convertirse en el escenario de un final de concierto que contó con fuegos artificiales y que también devolvió el uso que las galerías porticadas tuvieron como escenarios teatrales, o reuniones de concejos, a este nuevo uso musical que en la noche del viernes tenía un tono sepia, a piedra antigua y música de cámara puesta con maestría sobre este singular escenario móvil.
Con el concierto de velas se cerraba el festival de música Francisco Soto de Langa, que durante los días del curso, se ha desarrollado paralelamente al mismo y que ha permitido ver los progresos de los alumnos, pero también las actuaciones magistrales de los profesores o de músicos invitados al mismo.
Con las calles prácticamente a oscuras y el sabor dejado por quintetos, cuartetos y orquestas de cámara interpretando obras de Mozart, Arriaga, Schubert y otros genios de la música que cuentan, con lo demostrado durante estos días, con genios más cercanos y actuales, capaces de interpretar sus composiciones con acierto, respeto y maestría.
Además, la Cátedra Internacional Alfonso VIII cerró el sábado, de la mano del presidente de la Diputación, Domingo Heras, los dos eventos musicales que se iniciaron el pasado día 20: el IX Curso Internacional de Música y el V Festival Internacional de Música Francisco Soto de Langa.
El acto de clausura tuvo lugar en la mañana del sábado, en la sala de cine de la localidad ribereña y ha contado con la presencia también del delegado de la Junta de Castilla y León, Carlos de la Casa, y del alcalde, Millán Miguel.
Por un lado, los niños más pequeños del curso de iniciación a la música, dirigidos por Elena Arellano, cantaron dos sencillas piezas, y por otro, la orquesta de alumnos, bajo la batuta de Enrique Rivas, interpretó otras dos obras clásicas.
Tras la entrega de los diplomas, destinados a los pequeños cantores y a los estudiantes que han tomado parte en las clases magistrales impartidas en la escuela, el director del festival, Álvaro Huertas, dirigió en primer lugar unas palabras de agradecimiento a las instituciones organizadoras y patrocinadoras y ha avanzado que en la próxima edición de la escuela, se concederán cuatro becas de participación para otros tantos alumnos (dos de violín, una de piano y una de violoncelo).
En el tramo final de la clausura, el delegado del Gobierno regional en Soria incidió en la consolidación de estos dos eventos, garantizando desde la Escuela de Excelencia Musical la continuidad de los mismos.
Así mismo, De la Casa alabó a los padres de los alumnos por el esfuerzo que les supone este tipo de didácticas para sus hijos.
Por su parte, el alcalde sanestebeño animó a los participantes a la constancia y a la superación en sus estudios musicales, esperando contar con ellos en 2009.
Para concluir, Domingo Heras, ensalzó la modélica tarea educativa de la Música, ya que según sus palabras “pone al unísono a todos los integrantes de una orquesta, algo de lo que en la sociedad actual debería servir de ejemplo”.
También se refirió a la “labor de cantera” que lleva a cabo la Escuela Musical, por el apoyo que brinda a los estudiantes para forjarse en esta disciplina y que, tras nueve ediciones, son ya muchos los profesionales que han pasado por esta iniciativa de la Alfonso VIII de la que es responsable el Departamento de Cultura y Juventud de la Diputación de Soria.
La novedad de esta edición también se produjo aquí, cuando los chavales que habían participado en el curso de iniciación musical interpretaron el cuento musical La Ardilla, haciendo romper en aplausos al numeroso público que se dio cita en las calles de la localidad ribereña.
El público avanzó, por un camino sólo marcado por velas en el suelo, hacia la segunda parada, en la plaza Marqués de Estella, para deleitarse con el segundo quinteto, de los alumnos que han participado en esta novena edición del curso Internacional de Música organizado por la Cátedra Alfonso VIII, dependiente de la Diputación Provincial, con la colaboración de la Junta, la escuela de excelencia musical, el ayuntamiento ribereño, el Obispado y la parroquia.
Los asistentes caminaron entonces hacia la Plaza Mayor, donde en el escenario estaba situada la orquesta de alumnos del curso, dirigida por Aloise Baehler, y que interpretaron obras de Mendelssonh, Schumann o Tchaikovsky.
El silencio y la oscuridad predominaron en el ascenso hacia la iglesia del Rivero, donde a medio camino, junto a una bella fachada de piedra y blasones en la fachada, un cuarteto envolvió al público en un manto musical y les dio fuerzas para continuar el ascenso.
Cuando estaban a punto de llegar al templo donde descansa la patrona de la localidad, el público se desvió, guiado por el aleteo de las velas, hacia la iglesia de San Miguel.
En la galería porticada más antigua de la España románica, un quintento de cámara envolvía los capiteles y canecillos en el misticismo de la música clásica, mientras el público esperaba a los pies del templo, con las manos preparadas para romper a aplaudir.
Flashes de cámara, visores de vídeo y ojos cerrados, intentaban retener en el tiempo esta actuación singular, y hermosa, de sacar la música de los auditorios a las calles.
Pero la música no había terminado en San Miguel, había que retroceder unos pasos, para encaminarse, de nuevo, a la iglesia de Nuestra Señora del Rivero, que esbelta y elegante, lucía con brillo, para convertirse en el escenario de un final de concierto que contó con fuegos artificiales y que también devolvió el uso que las galerías porticadas tuvieron como escenarios teatrales, o reuniones de concejos, a este nuevo uso musical que en la noche del viernes tenía un tono sepia, a piedra antigua y música de cámara puesta con maestría sobre este singular escenario móvil.
Con el concierto de velas se cerraba el festival de música Francisco Soto de Langa, que durante los días del curso, se ha desarrollado paralelamente al mismo y que ha permitido ver los progresos de los alumnos, pero también las actuaciones magistrales de los profesores o de músicos invitados al mismo.
Con las calles prácticamente a oscuras y el sabor dejado por quintetos, cuartetos y orquestas de cámara interpretando obras de Mozart, Arriaga, Schubert y otros genios de la música que cuentan, con lo demostrado durante estos días, con genios más cercanos y actuales, capaces de interpretar sus composiciones con acierto, respeto y maestría.
Además, la Cátedra Internacional Alfonso VIII cerró el sábado, de la mano del presidente de la Diputación, Domingo Heras, los dos eventos musicales que se iniciaron el pasado día 20: el IX Curso Internacional de Música y el V Festival Internacional de Música Francisco Soto de Langa.
El acto de clausura tuvo lugar en la mañana del sábado, en la sala de cine de la localidad ribereña y ha contado con la presencia también del delegado de la Junta de Castilla y León, Carlos de la Casa, y del alcalde, Millán Miguel.
Por un lado, los niños más pequeños del curso de iniciación a la música, dirigidos por Elena Arellano, cantaron dos sencillas piezas, y por otro, la orquesta de alumnos, bajo la batuta de Enrique Rivas, interpretó otras dos obras clásicas.
Tras la entrega de los diplomas, destinados a los pequeños cantores y a los estudiantes que han tomado parte en las clases magistrales impartidas en la escuela, el director del festival, Álvaro Huertas, dirigió en primer lugar unas palabras de agradecimiento a las instituciones organizadoras y patrocinadoras y ha avanzado que en la próxima edición de la escuela, se concederán cuatro becas de participación para otros tantos alumnos (dos de violín, una de piano y una de violoncelo).
En el tramo final de la clausura, el delegado del Gobierno regional en Soria incidió en la consolidación de estos dos eventos, garantizando desde la Escuela de Excelencia Musical la continuidad de los mismos.
Así mismo, De la Casa alabó a los padres de los alumnos por el esfuerzo que les supone este tipo de didácticas para sus hijos.
Por su parte, el alcalde sanestebeño animó a los participantes a la constancia y a la superación en sus estudios musicales, esperando contar con ellos en 2009.
Para concluir, Domingo Heras, ensalzó la modélica tarea educativa de la Música, ya que según sus palabras “pone al unísono a todos los integrantes de una orquesta, algo de lo que en la sociedad actual debería servir de ejemplo”.
También se refirió a la “labor de cantera” que lleva a cabo la Escuela Musical, por el apoyo que brinda a los estudiantes para forjarse en esta disciplina y que, tras nueve ediciones, son ya muchos los profesionales que han pasado por esta iniciativa de la Alfonso VIII de la que es responsable el Departamento de Cultura y Juventud de la Diputación de Soria.
Informa Ana Hernando