Atauta homenajea a sus sacerdotes
jueves, 4 de septiembre de 2008
ATAUTA · La localidad de Atauta quiso rendir durante este verano un cálido homenaje a sus dos sacerdotes, Alejandro y Manuel García Torre, dos hermanos de Abejar que hace 30 años llegaron a la localidad.
Los hermanos asumieron hace tres décadas las parroquias de Atauta, Liceras, Montejo de Tiermes, Quintanas Rubias, y así hasta más de una veintena de iglesias y pueblos a los que cada semana intentan acudir para celebrar los oficios religiosos, en todo “el sur de la provincia”, ya que salvo Soto y desde San Esteban de Gormaz, llegan al límite con Guadalajara y con Segovia.
Los dos sacerdotes se han integrado perfectamente en esta pequeña población, a la que llegaron desde Yanguas y Oncala y en la que se han convertido en dos vecinos más de la localidad, como explica el alcalde de esta población, Adolfo Tomás, “vinisteis de curas, ahora sois nuestros amigos y dos más de la familia”, pronunció, sensiblemente emocionado durante el homenaje.
Después de 30 años en un pueblo tan pequeño, han participado en todas las actividades de la localidad, como dos vecinos más, han hecho todas las actividades con los vecinos del pueblo, corta de chopos, arreglo de tejados en la iglesia, “si se han tenido que poner el mono, allí han estado con nosotros”, explica el alcalde pedáneo de esta localidad, que les preparó con mimo y secreto una sorpresa.
“Hemos conseguido guardar el secreto”, explicaba Tomás, recordando el homenaje, “ellos sí se sorprendieron cuando vieron al alcalde de San Esteban también entre nosotros, cuando los chavales les iban a pedir fotos, pero no se imaginaban lo que estábamos haciendo”.
El alcalde de Atauta recuerda que todos los vecinos han participado en este homenaje, que se inició con una proyección de diapositivas en las que se les veía en sus inicios con niños que hoy tiene 33 años y que eran unos pequeños de 3 años, cuando empezaron a trabajar y conocer a los hermanos curas, como les conocen en el pueblo, y que revolucionaron esta pequeña población organizando teatros.
En Navidades hacía comedias, se intercambiaban con Liceras, donde una maestra de Burgos también ensayaba con los niños, y los chavales bajaban a actuar a las hermanitas del Burgo, que les esperaban ilusionadas.
“Ha sido muy emotivo”, resumía un alcalde de Atauta al que le temblaba la voz, todavía emocionado porque recordaba a sus vecinos llorando en el homenaje a los sacerdotes, porque fue un acto “muy intenso y emotivo, en el que se nos vino el alma al suelo”.
“No nos lo esperábamos”, explicaban los sacerdotes, que incluso participaron en su propio homenaje sin saberlo dejando a los jóvenes fotografías para lo que ellos creían era una exposición de fiestas bajo el título conoce tu pueblo.
Pero Elia, Jesús y el resto de jóvenes estaban preparando una proyección en diapositivas que ofrecieron tras el concierto de gospel y en que participaron los sacerdotes de San Esteban de Gormaz, Langa de Duero y el delegado de patrimonio de la Diócesis, Juan Carlos Atienza, oriundo de Atauta “y que sí sabían lo que iban a hacer”.
En Atauta, Manuel y Alejandro “han pasado una vida”, y han sufrido viendo como las goteras afectaban a las iglesias, por lo que nunca han duda en ponerse el mono y arreglar ellos mismos los tejados, una situación que ahora ven como ha cambiado gracias a los convenios entre Junta y Diócesis.
En Atauta siempre han tenido una gran acogida, y al ser un pueblo tan pequeño han participado de todos sus actos, como un vecino más, incluso la familia de estos sacerdotes tiene gran acogida en Atauta o con los vecinos cuando se encuentran por Soria o cualquier otra población.
“Nosotros hemos hecho lo que teníamos que hacer”, resumía Alejandro, uno de los sacerdotes homenajeados, insistiendo en que también habrían cometido fallos, porque son humanos, pero resaltando que lo importante de estos 30 años ha sido lo bien que les han acogido en Atauta, y como los jóvenes, que eran niños cuando llegaron siguen participando cuando se les pide ayuda para cualquier celebración, son jóvenes dispuestos “con los que tenemos mucha confianza y ellos con nosotros”.
Desde la humildad de su trabajo, los sacerdotes insistían en que “no nos deis mucho bombo”, pero el homenaje salió, de forma espontánea de los vecinos, que quisieron agradecerles su trabajo y su reconocimiento.
Alejandro, que estaba emocionado durante el homenaje y al que le “tocó hablar”, a pesar de ser de “lágrima fácil” como el mismo se define recordó que la “labor del sacerdote es distinta a otras y ellos lo acogen así”.
Los dos sacerdotes se han integrado perfectamente en esta pequeña población, a la que llegaron desde Yanguas y Oncala y en la que se han convertido en dos vecinos más de la localidad, como explica el alcalde de esta población, Adolfo Tomás, “vinisteis de curas, ahora sois nuestros amigos y dos más de la familia”, pronunció, sensiblemente emocionado durante el homenaje.
Después de 30 años en un pueblo tan pequeño, han participado en todas las actividades de la localidad, como dos vecinos más, han hecho todas las actividades con los vecinos del pueblo, corta de chopos, arreglo de tejados en la iglesia, “si se han tenido que poner el mono, allí han estado con nosotros”, explica el alcalde pedáneo de esta localidad, que les preparó con mimo y secreto una sorpresa.
“Hemos conseguido guardar el secreto”, explicaba Tomás, recordando el homenaje, “ellos sí se sorprendieron cuando vieron al alcalde de San Esteban también entre nosotros, cuando los chavales les iban a pedir fotos, pero no se imaginaban lo que estábamos haciendo”.
El alcalde de Atauta recuerda que todos los vecinos han participado en este homenaje, que se inició con una proyección de diapositivas en las que se les veía en sus inicios con niños que hoy tiene 33 años y que eran unos pequeños de 3 años, cuando empezaron a trabajar y conocer a los hermanos curas, como les conocen en el pueblo, y que revolucionaron esta pequeña población organizando teatros.
En Navidades hacía comedias, se intercambiaban con Liceras, donde una maestra de Burgos también ensayaba con los niños, y los chavales bajaban a actuar a las hermanitas del Burgo, que les esperaban ilusionadas.
“Ha sido muy emotivo”, resumía un alcalde de Atauta al que le temblaba la voz, todavía emocionado porque recordaba a sus vecinos llorando en el homenaje a los sacerdotes, porque fue un acto “muy intenso y emotivo, en el que se nos vino el alma al suelo”.
“No nos lo esperábamos”, explicaban los sacerdotes, que incluso participaron en su propio homenaje sin saberlo dejando a los jóvenes fotografías para lo que ellos creían era una exposición de fiestas bajo el título conoce tu pueblo.
Pero Elia, Jesús y el resto de jóvenes estaban preparando una proyección en diapositivas que ofrecieron tras el concierto de gospel y en que participaron los sacerdotes de San Esteban de Gormaz, Langa de Duero y el delegado de patrimonio de la Diócesis, Juan Carlos Atienza, oriundo de Atauta “y que sí sabían lo que iban a hacer”.
En Atauta, Manuel y Alejandro “han pasado una vida”, y han sufrido viendo como las goteras afectaban a las iglesias, por lo que nunca han duda en ponerse el mono y arreglar ellos mismos los tejados, una situación que ahora ven como ha cambiado gracias a los convenios entre Junta y Diócesis.
En Atauta siempre han tenido una gran acogida, y al ser un pueblo tan pequeño han participado de todos sus actos, como un vecino más, incluso la familia de estos sacerdotes tiene gran acogida en Atauta o con los vecinos cuando se encuentran por Soria o cualquier otra población.
“Nosotros hemos hecho lo que teníamos que hacer”, resumía Alejandro, uno de los sacerdotes homenajeados, insistiendo en que también habrían cometido fallos, porque son humanos, pero resaltando que lo importante de estos 30 años ha sido lo bien que les han acogido en Atauta, y como los jóvenes, que eran niños cuando llegaron siguen participando cuando se les pide ayuda para cualquier celebración, son jóvenes dispuestos “con los que tenemos mucha confianza y ellos con nosotros”.
Desde la humildad de su trabajo, los sacerdotes insistían en que “no nos deis mucho bombo”, pero el homenaje salió, de forma espontánea de los vecinos, que quisieron agradecerles su trabajo y su reconocimiento.
Alejandro, que estaba emocionado durante el homenaje y al que le “tocó hablar”, a pesar de ser de “lágrima fácil” como el mismo se define recordó que la “labor del sacerdote es distinta a otras y ellos lo acogen así”.
Informa Ana Hernando