Aprendiendo con el románico soriano
miércoles, 6 de agosto de 2008
CULTURA · Tierras del Cid y ADEMA han organizado este verano una propuesta novedosa y original: transmitir el románico soriano a los más pequeños, a través de un taller dinámico, fresco y diferente que les propone actividades y excursiones.
Los talleres comenzaron la pasada semana en San Esteban de Gormaz y desde el lunes se están desarrollando en la localidad de Almazán.
Estos talleres que son totalmente gratuitos están dirigidos a niños de entre 9 y 12 años y consisten en introducirles en el mundo del rico patrimonio románico soriano a través de juegos, símbolos, marcas y técnicas modernas para situarles en el pasado de la Edad Media.
Yovana Hernández, que es la encargada de llevar a la práctica esta actividad, sitúa a los niños en los oficios y materiales del románico y, sentado en círculo, descubren el uso de la plomada, el cincel, la escuadra con la que trabajan los constructores de los edificios románicos o les muestra la diferencia y el motivo de usar caliza, arenizca, maderas de sabina o pino o los materiales como la cal que servían para que estos artesanos elevaran unos templos que son hoy marcas de identidad del sur de Soria.
El viaje a la Edad Media les lleva también a descubrir las marcas de cantero, mostrando en el salón de audiovisuales del Parque del Románico de San Esteban de Gormaz, donde Tierras del Cid desarrolló su actividad, una serie de dibujos que los canteros realizaban para reconocer su trabajo.
Tras la visión de estos elementos los más pequeños plasman en cartulinas sus propias marcas de canteros, que permiten distinguirse de los demás.
Pero el mundo del románico esconde aún muchos misterios para los más pequeños y deben aprender, con este taller a construir un templo románico, por eso, y evitando plomadas y andamios, pero sí con recortables, aprenden la estructura de sillas, vanos, canecillos y paños, mientras elaboran su propio ábside que, a forma de maqueta, se llevan a casa como recuerdo del taller.
El románico ha sido conocido durante años como una época oscura y de miedos, un tópico que se va rompiendo con las nuevas investigaciones, pero durante el taller se observan una serie de monstruos simbólicos que han permanecido como elementos decorativos e ilustradores en las iglesias románicas.
Los chavales los ven y posteriormente los plasman, y los adaptan a lo que ellos quieren transmitir, en ocasiones transformando grifos y leones en sirenas con cabeza de perro o en hombres imaginarios que servirían de guardianes de su templo figurado.
El objetivo del taller es familiarizar y enseñar, pero también entretener a los más pequeños, con el juego como elemento central y por eso, como colofón, el juego del románico les permite, como de un juego de la oca, repasar lo aprendido y trazar un recorrido por canecillos, galerías y capiteles que hacen que los niños sepan que el patrimonio del pasado es un legado para el futuro.
Este taller se desarrollo lunes, martes y miércoles, cada día con un grupo de 15 chavales, a semanas alternas entre San Esteban, donde empezó la semana pasada y Almazán, donde se inició el lunes, y finalizará el 21 de agosto en territorio ADEMA.
Como colofón los chavales conocen un sitio significativo del románico de su territorio, así el jueves los 3 grupos de semana visitan Rejas de San Esteban, en el caso de los sanestebeños, y Andaluz para los chavales de la zona de Almazán.
Además el taller deja la puerta abierta al aprendizaje y si durante la visita a las iglesias románica pueden comprobar in situ los recursos arquitectónicos a visitar, el final de la actividad lanza como invitación que los chavales sigan descubriendo el románico, en ese caso, acompañados de sus padres.
Estos talleres que son totalmente gratuitos están dirigidos a niños de entre 9 y 12 años y consisten en introducirles en el mundo del rico patrimonio románico soriano a través de juegos, símbolos, marcas y técnicas modernas para situarles en el pasado de la Edad Media.
Yovana Hernández, que es la encargada de llevar a la práctica esta actividad, sitúa a los niños en los oficios y materiales del románico y, sentado en círculo, descubren el uso de la plomada, el cincel, la escuadra con la que trabajan los constructores de los edificios románicos o les muestra la diferencia y el motivo de usar caliza, arenizca, maderas de sabina o pino o los materiales como la cal que servían para que estos artesanos elevaran unos templos que son hoy marcas de identidad del sur de Soria.
El viaje a la Edad Media les lleva también a descubrir las marcas de cantero, mostrando en el salón de audiovisuales del Parque del Románico de San Esteban de Gormaz, donde Tierras del Cid desarrolló su actividad, una serie de dibujos que los canteros realizaban para reconocer su trabajo.
Tras la visión de estos elementos los más pequeños plasman en cartulinas sus propias marcas de canteros, que permiten distinguirse de los demás.
Pero el mundo del románico esconde aún muchos misterios para los más pequeños y deben aprender, con este taller a construir un templo románico, por eso, y evitando plomadas y andamios, pero sí con recortables, aprenden la estructura de sillas, vanos, canecillos y paños, mientras elaboran su propio ábside que, a forma de maqueta, se llevan a casa como recuerdo del taller.
El románico ha sido conocido durante años como una época oscura y de miedos, un tópico que se va rompiendo con las nuevas investigaciones, pero durante el taller se observan una serie de monstruos simbólicos que han permanecido como elementos decorativos e ilustradores en las iglesias románicas.
Los chavales los ven y posteriormente los plasman, y los adaptan a lo que ellos quieren transmitir, en ocasiones transformando grifos y leones en sirenas con cabeza de perro o en hombres imaginarios que servirían de guardianes de su templo figurado.
El objetivo del taller es familiarizar y enseñar, pero también entretener a los más pequeños, con el juego como elemento central y por eso, como colofón, el juego del románico les permite, como de un juego de la oca, repasar lo aprendido y trazar un recorrido por canecillos, galerías y capiteles que hacen que los niños sepan que el patrimonio del pasado es un legado para el futuro.
Este taller se desarrollo lunes, martes y miércoles, cada día con un grupo de 15 chavales, a semanas alternas entre San Esteban, donde empezó la semana pasada y Almazán, donde se inició el lunes, y finalizará el 21 de agosto en territorio ADEMA.
Como colofón los chavales conocen un sitio significativo del románico de su territorio, así el jueves los 3 grupos de semana visitan Rejas de San Esteban, en el caso de los sanestebeños, y Andaluz para los chavales de la zona de Almazán.
Además el taller deja la puerta abierta al aprendizaje y si durante la visita a las iglesias románica pueden comprobar in situ los recursos arquitectónicos a visitar, el final de la actividad lanza como invitación que los chavales sigan descubriendo el románico, en ese caso, acompañados de sus padres.
Informa Ana Hernando