Una veintena de madres acuden a la Escuela de la Familia
martes, 20 de noviembre de 2007
EDUCACIóN · Una veintena de madres han vuelto al colegio para participar en la Escuela de la Familia que, por primer año organiza el CEAS Ribera del Duero, perteneciente a la Diputación Provincial.
Este tipo de Escuela también se ha iniciado en El Burgo de Osma, con similar número de participantes, y se finalizó el curso pasado en Langa de Duero.
El objetivo de esta formación, que se divide en ocho sesiones impartidas por la empresa Indalo Milenium es colaborar con los padres y madres en la educación de sus hijos desde distintos ámbitos y prismas.
La Escuela de Familia tiene una duración de tres años, con ocho jornadas de duración cada una de ellas.
En el caso de la localidad ribereña esta Escuela está practicamente finalizando y reúne cada lunes de cinco a siete de la tarde, a una veintena de madres que plantean sus problemas al responsable de esta formación, Javier Ares, en el salón de actos del colegio Virgen del Rivero, mientras las animadoras sociojuveniles de la localidad cuidan y realizan talleres para los hijos de las asistentas.
Entre la temática del curso están temas asuntos como las normas y los límites que hay que poner a los chicos en la educación infantil, los juegos, la alimentación, la prevención del fracaso escolar o los comportamientos inadecuados, entre otros asuntos que interesan a las participantes.
Todas reconocen que este tipo de charlas “ayudan mucho a resolver conflictos”, aunque reconocen que no es la panacea a los problemas de educación, ya que luego “llegas a casa y no tiene nada que ver”- reconocen algunas de las madres mientras recuerdan que los chicos no vienen con manual de instrucciones.
Los cierto es que las jornadas son muy participativas y permiten, entre otras cosas que sean los asistentes los que comenten y orienten a otros padres, siempre bajo la tutela del profesor.
Uno de los objetivos también pasa por romper la dependencia de los hijos con los padres para crear su propia identidad.
Igual que hace Javier Ares con sus alumnas, que las deja hablar, exponer sus problemas y dudas, para después, entre todos, buscar soluciones.
Aunque es difícil les invita a que los padres se pongan en el papel de los hijos para anticiparse y les plantea casos reales y problemas que les han ocurrido a todos, como el horario de los deberes y el estudio, donde les marca una norma o itinerario: crear un hábito, una tarea que las madres, porque sólo acuden mujeres a este curso, reconocen como uno de los problemas en la educación infantil.
Para muchas de estas madres volver al colegio no supone cargar con las mochilas de sus hijos ni estudiar al ritmo de sus pupilos, sino que ven ejemplos prácticos que ayudan a que la calidad familiar y las relaciones con sus hijos mejoren.
Aprobar con nota, en cualquier caso, requiere una formación a largo plazo, constancia y, en muchos casos, suerte.
El objetivo de esta formación, que se divide en ocho sesiones impartidas por la empresa Indalo Milenium es colaborar con los padres y madres en la educación de sus hijos desde distintos ámbitos y prismas.
La Escuela de Familia tiene una duración de tres años, con ocho jornadas de duración cada una de ellas.
En el caso de la localidad ribereña esta Escuela está practicamente finalizando y reúne cada lunes de cinco a siete de la tarde, a una veintena de madres que plantean sus problemas al responsable de esta formación, Javier Ares, en el salón de actos del colegio Virgen del Rivero, mientras las animadoras sociojuveniles de la localidad cuidan y realizan talleres para los hijos de las asistentas.
Entre la temática del curso están temas asuntos como las normas y los límites que hay que poner a los chicos en la educación infantil, los juegos, la alimentación, la prevención del fracaso escolar o los comportamientos inadecuados, entre otros asuntos que interesan a las participantes.
Todas reconocen que este tipo de charlas “ayudan mucho a resolver conflictos”, aunque reconocen que no es la panacea a los problemas de educación, ya que luego “llegas a casa y no tiene nada que ver”- reconocen algunas de las madres mientras recuerdan que los chicos no vienen con manual de instrucciones.
Los cierto es que las jornadas son muy participativas y permiten, entre otras cosas que sean los asistentes los que comenten y orienten a otros padres, siempre bajo la tutela del profesor.
Uno de los objetivos también pasa por romper la dependencia de los hijos con los padres para crear su propia identidad.
Igual que hace Javier Ares con sus alumnas, que las deja hablar, exponer sus problemas y dudas, para después, entre todos, buscar soluciones.
Aunque es difícil les invita a que los padres se pongan en el papel de los hijos para anticiparse y les plantea casos reales y problemas que les han ocurrido a todos, como el horario de los deberes y el estudio, donde les marca una norma o itinerario: crear un hábito, una tarea que las madres, porque sólo acuden mujeres a este curso, reconocen como uno de los problemas en la educación infantil.
Para muchas de estas madres volver al colegio no supone cargar con las mochilas de sus hijos ni estudiar al ritmo de sus pupilos, sino que ven ejemplos prácticos que ayudan a que la calidad familiar y las relaciones con sus hijos mejoren.
Aprobar con nota, en cualquier caso, requiere una formación a largo plazo, constancia y, en muchos casos, suerte.
Informa Ana Hernando