San Bur corona el techo de la Península

San Bur corona el techo de la Península
jueves, 2 de agosto de 2007

DEPORTES · Con la experiencia en el senderismo como modelo, 19 socios de San Bur coronaron, hace dos fines de semana, la cima de la Península Ibérica.

Para ello siguieron al pie de la letra el programa que se habían marcado y disfrutando de un bello paisaje de montaña que exigía experiencia pero que como grupo ha servido para demostrar que saben adaptarse a la montaña, a pesar de los 3.500 metros de altitud, siguiendo la senda senderista.

Quince sanestebeños, un burgense y cuatro socios de Ayllón, en la vecina Segovia, cambiaron la sequedad de Castilla por las bellas cumbres de Sierra Nevada para ascender al Mulhacén aunque sin usar nada más que su experiencia y su cuerpo, ya que no ascienden 4.000, como señalaba el responsable de la expedición, Vidal Lamata, sino que siguen las veredas marcadas para senderistas y eso es “un orgullo”.

Un orgullo que se vio acrecentado por la grabación de la serpiente del color amarillo “de San Esteban y San Bur” como indicaba el propio Lamata por parte de una productora que estaba realizando un reportaje documental para el Parque de Sierra Nevada.

Cuando la expedición sanestebeña llegó al paraje de las siete Lagunas había gente que estaba haciendo la ascensión en burro y en caballo y el equipo del documental, tras observar la destreza del grupo soriano en el ascenso les pidió permiso para grabarles.

Aunque el camino ya había hecho mella en el cansancio de la expedición optaron por el recorrido más largo y sin subida para que el grupo formado por un grupo variopinto de personas entre los 50 y los 17 mostrar su destreza y su adaptación a la montaña ante la lente de la cámara.

Vidal Lamata recordaba que esta experiencia requiere tener sabiduría y destreza en la montaña, pero como senderista, ya que no se trata de una marcha popular, sino que es necesario estar federado, pero que el grupo iba en bloque en todo momento y eso ha permitido volver encantados.

“No está tan masificado como Pirineos”- explicó a la vuelta Lamata, por lo que tuvieron grandes atenciones por parte de los guías del refugio, que siempre estuvieron pendientes de este bloque unido que contrastaba con actitudes más autistas de otros montañeros.

“Los guías incluso nos mostraron los caminos”- explicó Lamata quien recordaba como tenía que ir mirando las piedras y desbrozando el terreno porque no está “tan pateado”.

La experiencia ha sido tan gratificante que, aunque no tenían previsto realizar ninguna salida durante el verano ahora han cambiado de opinión y subirán al San Lorenzo, el punto más alto de la Sierra de la Demanda el fin de semana del 4 y 5 de agosto también con la recomendación de que participen los federados, antes de clausurar la temporada de verano.

El viaje a Andalucía se dividió en tres días y medio de montaña y uno y medio de playa, que sirvió para reponer fuerzas tras el esfuerzo por cononar los 3.487 metros del Mulhacén o los 3-364 del Alcazaba, desde donde las vistas fueron indesciptibles: la cordillera de Sierra Nevada y prácticamente, el refugio desde el que había iniciado la marcha, cerca del alto del Chorrillo: el de Poqueira.

Con contentos con el gran esfuerzo realizado todavía tenían una nueva apuesta: coronar, al día siguiente de ocupar el Mulhacén, el picacho Veleta, de 3.396 metros.

Para estos expedicionarios tan amantes de mezclar historia en sus salidas por la naturaleza fue un verdadero placer sentirse, como ya hicieran hace unos años, como Almanzor, mientras caminaba por el Mulacén, cuyo nombre proviene del Muley Hacén, en castellano del Muley Abul árabe, al igual que el penúltimo rey de Granada en el siglo XV del que cuenta la leyenda que fue enterrado en esta montaña y por eso la bautizaron así.

Los que también han hecho historia ha sido este unido grupo de deportistas que, sin corona de rey, pusieron una pica en “casi” lo más alto de España, y llevaron el nombre de San Esteban a las cumbres más elevadas.

Para descansar el fin de semana disfrutaron de la playa de San Cristóbal en la marinera Almuñecar, donde cambiaron el moreno de montaña por un moreno más acorde con las vacaciones veraniegas.

En su retorno, el pasado domingo, no olvidaron el turismo cultural y visitaron Granada lamentándose de que La Alhambra no fuera elegido como una de las siete nuevas maravillas del mundo, antes de retornar a San Esteban y cerrar así este periplo por las cimas peninsulares.
Informa Ana Hernando