Profesores de español para conocer la teoría del Cid

Profesores de español para conocer la teoría del Cid
miércoles, 6 de junio de 2007

EDUCACIóN · Sólo enamorados y entusiasmados de la figura del Cid y, especialmente, del juglar sanestebeño que dicen compuso el Poema se puede transmitir la energía que el fin de semana observaron la asociación de profesores de español de Madrid.

Los encargados de mostrársela fueron los chavales y docentes de la Escuela Hogar y del Colegio Virgen del Rivero de San Esteban de Gormaz.

Medio centenar de profesores observaron lo que en esta Puerta de Castilla se hace con la figura del Campeador y están estudiando conocer Soria para descubrir a Machado.

Este año, sin ir más lejos, la ruta que anualmente organizan ambos centros docentes ha versado, como no podía ser menos, sobre el Cantar.

Las actuales huéstes del Cid, 80 vasallos, si las hubiera, cabalgaron por la terrible estepa castellana, sin destierro, eso sí, entre polvo, sudor y hierro, a lomos de unas bicicletas y llevando el mismo sainete musical que representaron en cada parada, hasta el escenario de las Escuelas Viejas para mostrar a los encargados de enseñar lengua y literatura que la docencia puede salir de las aulas y que el trabajo que se realiza en San Esteban es “el ideal de enseñanza”- como explicó el actual presidente de esta asociación, Pedro Hilario Silva.

La asociación Francisco de Quevedo reúne a profesores de Universidad y de Secundaria de Madrid y pensó en realizar una ruta literaria centrada en uno de los protagonistas de este año: Rodrigo Díaz de Vivar quien, en opinión de Hilario Silva, “sigue despertando pasiones”.

La idea es que los docentes asociados conozcan in situ los lugares cidianos y se llenen de la esencia del Poema, para después poder transmitírselo a sus alumnos.

El contacto con los docentes de San Esteban de Gormaz había sido, hasta el sábado, sólo telefónico, pero venían avalados por el Consorcio del Camino del Cid, quien recomendó el centro para que supieran lo que trabajaban.

“Si esto es sólo un adelanto vamos a tener que hacer una federación común con Soria”- explicaba el presidente de los profesores al ser recibido por los chavales que, entre pedal y pedal, se convierten en actores del sainete que entre música actual y canciones de los ochenta pone énfasis en la teoría literaria que más defienden en San Esteban, que el autor del Poema era sanestebeño.

Entre ritmos latinos y copla española, los chavales narran el sainete del destierro, levantando las carcajadas de los asistentes con su teatralidad, humor y entrega.

Una entrega que les ha contagiado el cicerone de la visita de ayer, Vidal Lamata, director de la Escuela Hogar Alfonso VIII de San Esteban y que asegura que el poema tuvo que ser escrito sobre el 1.200 por un juglar de San Esteban que compuso las dos partes del Cantar y que era un hombre de frontera, culto e hijo de infanzón o caballero de una de las casas nobles de las Villa ribereña y que, como los actuales, era un enamorado de Castilla.

Su influencia de la poesía provenzal no la sacó del Camino de Santiago, sino de la corte de Leonor de Aquitania, la esposa de Alfonso VIII, que fue protegido en San Esteban y con quien viajó en su guardia personal.

El paralelismo entre el Cid, desterrado injustamente, y el monarca se quiere establecer con este homenaje que el juglar hace al de Vivar y que posteriormente copia, en opinión de Vidal Lamata, Per Abbat, y que sirvió como propaganda previo a la batalla de las Navas de Tolosa que gana el propio Alfonso VIII.

Los profesores de español que estaban como invitados aseguran que la función del docente tiene que ir dirigida en la línea de lo que vieron en San Esteban: unir realidad y texto literario para implicar a los alumnos y llegar al conocimiento a través de las cosas.

“Los alumnos de San Esteban toda su vida van a recordar el trabajo conjunto que han realizado dentro de este aprendiza global”- explicó el presidente de los profesores apostando por la interdisciplinaridad y asegurando que cuando a los chavales se les transmite el amor por la lectura se consigue contagiar.

De ese contagio en San Esteban saben mucho porque en el escenario más que niños parecía haber caballeros del Cid, dispuestos a defender honor, honra y nombre del de Vivar y hacer presente esos versos de que los de San Esteban “siempre mesurados son”.
Informa Ana Hernando