Oiazábal “Organizar estas jornadas tiene mucho mérito"
lunes, 5 de marzo de 2007
DEPORTES · El montañista vasco señaló que el objetivo de este tipo de conferencias es transmitir “el trabajo en equipo” que supone escalar un 8.000, algo que no suele hacer el público que acude a sus charlas y que en el caso de Soria, cuenta con un in
El himalayista Juanito Oiarzábal reconoció, poco antes de su intervención en las Jornadas de Montaña celebradas este fin de semana en San Esteban de Gormaz, que realizar este tipo de ciclos sobre la montaña en una localidad como la villa ribereña tiene un gran mérito y que los organizadores deben ser muy generosos para sacrificar tiempo de familia y ocio por preparar una actividad tan placentera como permitir que la audiencia disfrute del trabajo de deportista como él.
Oiarzábal asegura que en su caso, aunque comenzó a una edad más tardía, tenía como ventaja la tradición que la montaña siempre ha tenido en el País Vasco, pero que en lugares como Castilla y León pueden salir buenos montañistas, a pesar de tener más dificultades para lograr los apoyos básicos.
Esos apoyos, resalta el ochomilista, son básicamente económicos, porque llevar a cabo una expedición requiere, al menos, de 12.000 euros y de muchos meses de trabajo para que el equipo “ideal” de 4 ó 5 personas logre su meta.
“Yo soy la cabeza visible de un equipo”- asegura el deportista quien asegura que requiere de gente más joven que le abra huella, como ya hizo él en sus inicios.
Aunque en todos destaca una palabra: compromiso, para llegar a la cima y para evitar accidentes por falta de experiencia o problemas de terreno.
Durante su exposición comenzó con una presentación y posteriormente proyecto el audiovisual donde narraba sus experiencias en su segunda ascensión al K2, en el que perdió los dedos de sus pies y si no hubiera sido porque uno de sus compañeros, Ferrán, se alertó de su ausencia podría haber fallecido por congelación.
Esa fue, precisamente, una de las inconciencias y errores que cometió el grupo, reconoció el propio Oiarzábal, porque continuaron el ascenso después de las tres de la tarde.
Del hospital de Islamabad hasta el hospital Maz de Zaragoza, donde le operaron, sólo pasaron cuatro días, pero desde entonces ha ido guardando el “mono de volver” y ya está en su mente elaborando nuevos planes.
Lo primero que hará será acudir al programa de televisión de “La isla de los famosos” y después volverá, tres años después de su accidente, a subir un 8.000, que todavía no sabe si será en Pakistán y Nepal, pero al que acudirá con el miedo habitual, porque sabe que se trata de una prueba dura.
Oiarzábal ya tiene quien le siga sus pasos.
Su hijo de siete años ya ha realizado un 3.000 y le gustaría “que siguiera mis pasos, aunque él sabrá a lo que se quiere dedicar”, asegura el deportista quien no quiere presionar a su único hijo a que se dedique a lo que a él le ha dado la fama.
Una fama que reconocen en el colegio los compañeros de su chaval y que le hace que se sienta orgulloso de tener un padre al que no ve todo lo que le gustaría, cuando está de expedición.
La mañana del sábado fue una jornada centrada en la importancia del rescate en la montaña, por un lado con la conferencia que desarrollaron en el Parque Temático del Románico el equipo de rescate e intervención en Montaña de Riaza, Segovia, quienes incluso llevaron como exposición una serie de elementos que ellos tienen normalmente en su equipo para poder rescatar a los montañeros que se queden perdidos o atrapados en la montaña.
Durante su intervención, además de explicar los elementos de trabajo, llevaron a cabo una charla que comenzó con el aviso de una llamada de rescate de un montañista con pocos datos sobre su identidad y su localización y cómo el equipo segoviano fue capaz de lograr el objetivo.
Tras un pequeño descanso el grupo se trasladó hasta la zona del frontón de San Esteban, donde, tuvo lugar el simulacro de rescate en montaña del grupo de protección civil de La Granja-Valsaín, les demostró como actúan en caso de rescate en la montaña.
El frontal de la Peña Magdalena fue el escenario elegido para descender y conseguir demostrar al numeroso público que se congregó en la zona el trabajo a realizar.
El material que vieron en el Parque Temático fue el elegido para demostrar al público cómo llevar a cabo el trabajo de rescate en la montaña.
Crampones, cuerdas y maniquíes servían para poner figura a lo que en diapositivas se habían figurado los madrugadores existentes de estas jornadas.
Las Jornadas de Montaña organizadas por los grupos amantes de este deporte de la provincia han contado con la ausencia de José Antonio Labordeta, quien ha excusa su presencia prevista para la jornada del viernes, por motivos de salud.
El presentador de televisión ha lamentado no estar presente todo el fin de semana, entre los sanestebeños, tal y como tenía previsto, pero ha prometido acompañar a los organizadores de San Bur y a cuantos senderistas quieran en el otoño y compartir con ellos unas horas de charla y además quizás, si el tiempo lo permite, disfrutar de unas horas de buen paseo, como acostumbraba en su “Un país en la mochila”.
Las segunda edición de estas Jornadas se se cerró en la jornada de ayer con una ruta de senderismo que recorrerá localidades como San Esteban de Gormaz, la atalaya de Quintanilla, Pedraja de San Esteban, para regresar a la villa ribereña por la zona del Molino de los Ojos, donde visitarán el Ecomuseo que recoge las costumbres de la zona y permite disfrutar de uno de los pocos molinos de Soria que muelen en la provincia.
No será la única actividad del día, porque a la una y media está previsto la actuación de la Salmonete Band, quien amenizará el vermut, antes de reunirse en la comida de confraternización que sirvió, además de clausura de unas jornadas que han juntado, durante el fin de semana, a más de 150 amantes del senderismo, la naturaleza y la montaña, para cerrar unas jornadas que comenzaron el pasado martes en Soria y que han permitido conocer las actividades de los grandes escaladores.
Oiarzábal asegura que en su caso, aunque comenzó a una edad más tardía, tenía como ventaja la tradición que la montaña siempre ha tenido en el País Vasco, pero que en lugares como Castilla y León pueden salir buenos montañistas, a pesar de tener más dificultades para lograr los apoyos básicos.
Esos apoyos, resalta el ochomilista, son básicamente económicos, porque llevar a cabo una expedición requiere, al menos, de 12.000 euros y de muchos meses de trabajo para que el equipo “ideal” de 4 ó 5 personas logre su meta.
“Yo soy la cabeza visible de un equipo”- asegura el deportista quien asegura que requiere de gente más joven que le abra huella, como ya hizo él en sus inicios.
Aunque en todos destaca una palabra: compromiso, para llegar a la cima y para evitar accidentes por falta de experiencia o problemas de terreno.
Durante su exposición comenzó con una presentación y posteriormente proyecto el audiovisual donde narraba sus experiencias en su segunda ascensión al K2, en el que perdió los dedos de sus pies y si no hubiera sido porque uno de sus compañeros, Ferrán, se alertó de su ausencia podría haber fallecido por congelación.
Esa fue, precisamente, una de las inconciencias y errores que cometió el grupo, reconoció el propio Oiarzábal, porque continuaron el ascenso después de las tres de la tarde.
Del hospital de Islamabad hasta el hospital Maz de Zaragoza, donde le operaron, sólo pasaron cuatro días, pero desde entonces ha ido guardando el “mono de volver” y ya está en su mente elaborando nuevos planes.
Lo primero que hará será acudir al programa de televisión de “La isla de los famosos” y después volverá, tres años después de su accidente, a subir un 8.000, que todavía no sabe si será en Pakistán y Nepal, pero al que acudirá con el miedo habitual, porque sabe que se trata de una prueba dura.
Oiarzábal ya tiene quien le siga sus pasos.
Su hijo de siete años ya ha realizado un 3.000 y le gustaría “que siguiera mis pasos, aunque él sabrá a lo que se quiere dedicar”, asegura el deportista quien no quiere presionar a su único hijo a que se dedique a lo que a él le ha dado la fama.
Una fama que reconocen en el colegio los compañeros de su chaval y que le hace que se sienta orgulloso de tener un padre al que no ve todo lo que le gustaría, cuando está de expedición.
La mañana del sábado fue una jornada centrada en la importancia del rescate en la montaña, por un lado con la conferencia que desarrollaron en el Parque Temático del Románico el equipo de rescate e intervención en Montaña de Riaza, Segovia, quienes incluso llevaron como exposición una serie de elementos que ellos tienen normalmente en su equipo para poder rescatar a los montañeros que se queden perdidos o atrapados en la montaña.
Durante su intervención, además de explicar los elementos de trabajo, llevaron a cabo una charla que comenzó con el aviso de una llamada de rescate de un montañista con pocos datos sobre su identidad y su localización y cómo el equipo segoviano fue capaz de lograr el objetivo.
Tras un pequeño descanso el grupo se trasladó hasta la zona del frontón de San Esteban, donde, tuvo lugar el simulacro de rescate en montaña del grupo de protección civil de La Granja-Valsaín, les demostró como actúan en caso de rescate en la montaña.
El frontal de la Peña Magdalena fue el escenario elegido para descender y conseguir demostrar al numeroso público que se congregó en la zona el trabajo a realizar.
El material que vieron en el Parque Temático fue el elegido para demostrar al público cómo llevar a cabo el trabajo de rescate en la montaña.
Crampones, cuerdas y maniquíes servían para poner figura a lo que en diapositivas se habían figurado los madrugadores existentes de estas jornadas.
Las Jornadas de Montaña organizadas por los grupos amantes de este deporte de la provincia han contado con la ausencia de José Antonio Labordeta, quien ha excusa su presencia prevista para la jornada del viernes, por motivos de salud.
El presentador de televisión ha lamentado no estar presente todo el fin de semana, entre los sanestebeños, tal y como tenía previsto, pero ha prometido acompañar a los organizadores de San Bur y a cuantos senderistas quieran en el otoño y compartir con ellos unas horas de charla y además quizás, si el tiempo lo permite, disfrutar de unas horas de buen paseo, como acostumbraba en su “Un país en la mochila”.
Las segunda edición de estas Jornadas se se cerró en la jornada de ayer con una ruta de senderismo que recorrerá localidades como San Esteban de Gormaz, la atalaya de Quintanilla, Pedraja de San Esteban, para regresar a la villa ribereña por la zona del Molino de los Ojos, donde visitarán el Ecomuseo que recoge las costumbres de la zona y permite disfrutar de uno de los pocos molinos de Soria que muelen en la provincia.
No será la única actividad del día, porque a la una y media está previsto la actuación de la Salmonete Band, quien amenizará el vermut, antes de reunirse en la comida de confraternización que sirvió, además de clausura de unas jornadas que han juntado, durante el fin de semana, a más de 150 amantes del senderismo, la naturaleza y la montaña, para cerrar unas jornadas que comenzaron el pasado martes en Soria y que han permitido conocer las actividades de los grandes escaladores.
Informa Ana Hernando