Molinero y López se muestran en la sala Sogonal
jueves, 13 de diciembre de 2007
CULTURA · Los pintores Ángel Molinero y Alberto López muestran hasta el domingo una treintena de cuadros en la Sala Sogonal de San Esteban de Gormaz. El horario es de 19:30 a 21:00 horas.
El pintor autodidacta de Olmillos Ángel Molinero se caracteriza por plasmar el mundo rural y el paisaje de Soria en su obra “casi impresionista”.
Un pintor asentado, maduro y conocido que ha ejercido de cicerone en la primera exposición de un joven Alberto López del Río.
López, de 27 años, regresa a su Montejo de Tiermes natal para realizar la tesis de su licenciatura de Bellas Artes.
Tras siete años fuera de su tierra se trae de la capital española su propio estilo, a caballo entre figuración y abstracción, como le define el propio Molinero.
Así conocido y desconocido se dan la mano para mostrar, hasta el domingo, una exposición de sus trabajos pictóricos: 22 de López y 7 de Molinero y se deshacen recíprocamente en halagos ante las obras de su colega. Sin rivalidad.
“Las obras son de estilos muy diferentes, así que conviven mejor, no chocan”- afirma Ángel Molinero en la Sala Sogonal de San Esteban de Gormaz, donde en horario de 19:30 a 21:00 horas muestran sus trabajos.
“Alberto me pidió colaboración para montar su primera exposición en Soria y darse a conocer en su tierra”- explica Molinero- “así que esta exposición es para que esta nueva promesa se luzca”, por eso el retratista del paisaje castellano sólo lleva siete obras que, pincel a pincel, muestran los rincones más bellos y naturales de la villa ribereña.
La idea de la exposición es dar a conocer la figura de Alberto López del Río, que muestra con técnicas vanguardistas su visión particular de la soledad.
De hecho el título de la exposición combina estas dos expresiones: Paisajes de San Esteban y Soledades.
Dos estilos muy distintos que se entremezclan en una sala para deleite del público.
“Me interesa jugar con el espectador”- explica López, quien en sus obras refleja la soledad y el sentimiento introvertido de estar en uno mismo, de luchar por aspiraciones que, según él, casi nunca llegan.
Huye del sentimiento pesimista, ya que su idea es precisamente que el espectador quede atrapado en la obra, que no le produzca tristeza o rechazo, sino que la soledad tenga un alto grado de componente estético.
López sabe lo difícil que es ganarse la vida sólo de la pintura por lo que entre otras cosas trabaja como cartero, agricultor o panadero, mientras su profesor de la Universidad Complutense de Madrid, García Garrido, le tutela la tesis doctoral.
“La pintura no se pueda abandonar, porque se tiene dentro”- afirma ilusionado mientras muestra una labor de selección técnica de sus obras, y dedica agradecimientos a Angel Molinero, quien le ha brindado la oportunidad de exponer en Soria, concretamente en San Esteban de Gormaz.
“La obra de Ángel a mi me encanta, y no solo por el aspecto impresionista, más bien por la vivencia que el la trasmite en los cuadros, que le gusta ir a los sitios, estudiarlos y le gusta conocer” – manifiesta un joven pintor quien se enamora del trabajo de su homólogo con la vivencia de la pintura con las personas de la tierra, ya que para López es muy interesante la relación de las obras y el paisaje y cómo la gente del mundo rural, que ahora está tan de moda, surgen del trabajo y de la necesidad de sus gentes.
Una visión que el espectador puede conocer hasta el domingo, que se clausure la muestra.
Un pintor asentado, maduro y conocido que ha ejercido de cicerone en la primera exposición de un joven Alberto López del Río.
López, de 27 años, regresa a su Montejo de Tiermes natal para realizar la tesis de su licenciatura de Bellas Artes.
Tras siete años fuera de su tierra se trae de la capital española su propio estilo, a caballo entre figuración y abstracción, como le define el propio Molinero.
Así conocido y desconocido se dan la mano para mostrar, hasta el domingo, una exposición de sus trabajos pictóricos: 22 de López y 7 de Molinero y se deshacen recíprocamente en halagos ante las obras de su colega. Sin rivalidad.
“Las obras son de estilos muy diferentes, así que conviven mejor, no chocan”- afirma Ángel Molinero en la Sala Sogonal de San Esteban de Gormaz, donde en horario de 19:30 a 21:00 horas muestran sus trabajos.
“Alberto me pidió colaboración para montar su primera exposición en Soria y darse a conocer en su tierra”- explica Molinero- “así que esta exposición es para que esta nueva promesa se luzca”, por eso el retratista del paisaje castellano sólo lleva siete obras que, pincel a pincel, muestran los rincones más bellos y naturales de la villa ribereña.
La idea de la exposición es dar a conocer la figura de Alberto López del Río, que muestra con técnicas vanguardistas su visión particular de la soledad.
De hecho el título de la exposición combina estas dos expresiones: Paisajes de San Esteban y Soledades.
Dos estilos muy distintos que se entremezclan en una sala para deleite del público.
“Me interesa jugar con el espectador”- explica López, quien en sus obras refleja la soledad y el sentimiento introvertido de estar en uno mismo, de luchar por aspiraciones que, según él, casi nunca llegan.
Huye del sentimiento pesimista, ya que su idea es precisamente que el espectador quede atrapado en la obra, que no le produzca tristeza o rechazo, sino que la soledad tenga un alto grado de componente estético.
López sabe lo difícil que es ganarse la vida sólo de la pintura por lo que entre otras cosas trabaja como cartero, agricultor o panadero, mientras su profesor de la Universidad Complutense de Madrid, García Garrido, le tutela la tesis doctoral.
“La pintura no se pueda abandonar, porque se tiene dentro”- afirma ilusionado mientras muestra una labor de selección técnica de sus obras, y dedica agradecimientos a Angel Molinero, quien le ha brindado la oportunidad de exponer en Soria, concretamente en San Esteban de Gormaz.
“La obra de Ángel a mi me encanta, y no solo por el aspecto impresionista, más bien por la vivencia que el la trasmite en los cuadros, que le gusta ir a los sitios, estudiarlos y le gusta conocer” – manifiesta un joven pintor quien se enamora del trabajo de su homólogo con la vivencia de la pintura con las personas de la tierra, ya que para López es muy interesante la relación de las obras y el paisaje y cómo la gente del mundo rural, que ahora está tan de moda, surgen del trabajo y de la necesidad de sus gentes.
Una visión que el espectador puede conocer hasta el domingo, que se clausure la muestra.
Informa Ana Hernando