Más de 100 voluntarios de la provincia se reúnen en San Esteban
miércoles, 18 de julio de 2007
SOCIEDAD · Los voluntarios de la provincia de Soria tuvieron el sábado una cita importantísima: el sexto encuentro de voluntarios de la provincia que, de forma anual, organiza Cruz Roja. Esta vez los protagonistas eran ellos.
Era una manera discreta (a pesar de la música y de tratarse de un día de fiesta) y sincera de rendirles homenaje por el trabajo que, de forma voluntaria, prestan cada día en distintos ámbitos de sus localidades de origen.
“Es lo mínimo que se puede hacer aunque se merecen mucho más”- resaltaba el responsable de voluntariado en la provincia, Juan Antonio Antón.
El sábado era un día de fiesta y reconocimiento a una labor anual y el escenario fue San Esteban de Gormaz, quien ya organizó la primera edición de este encuentro en el verano de 2000 y quienes volvieron a solicitar organizarlo, un año más.
Y la gente se fue encantada. Antón resaltó que desde Cruz Roja en la capital se les prestó a la asamblea local ribereña todo el apoyo necesario para que ayer estuviera perfectamente coordinado y así lo resaltaban unos voluntarios de Almazán en cuento uno se acerca a hablar con ellos.
Premiaban la buena organización de unos voluntarios, los sanestebeños, que son junto con los adnamantinos los más numerosos, al margen de la capital.
Y en San Esteban se juntaron voluntarios de todas las edades y eso fue un placer, según el propio Antón.
La jornada estuvo repleta de actos: visita a las dos iglesias románicas, lagar comunal, Parque del Románico, Ecomuseo Molino de los Ojos y un buen equipo anfitrión: los voluntarios de la localidad, que se esforzaron porque todo saliera “a pedir de boca”.
La gente se montaba en los autobuses, tras un día de fiesta, encantados de haber pasado una jornada mezclados todos los voluntarios de los rincones incluso más alejados como Arcos de Jalón o Ágreda, y representantes de todos los lugares donde Cruz Roja tiene asamblea local.
La valoración no podía ser más positiva y se deshacían en elogios para los organizadores que habían conseguido que compartieran una larga mesa voluntarios de 21 a 81 años y bailado, al ritmo de pasodobles, todos unidos, demostrando que los solidarios y voluntarios también saben divertirse.
Porque el día de convivencia era para eso: festejar.
Festejar el trabajo que cualquiera podría hacer e intentar concienciar al que no es voluntario de lo mucho que se puede lograr con su ayuda.
Para trabajar están el resto de día, ahora en el verano con aumento de presencia en el sector sanitario y descenso de actividad social.
El próximo voluntario de fiesta: puedes ser tú.
“Es lo mínimo que se puede hacer aunque se merecen mucho más”- resaltaba el responsable de voluntariado en la provincia, Juan Antonio Antón.
El sábado era un día de fiesta y reconocimiento a una labor anual y el escenario fue San Esteban de Gormaz, quien ya organizó la primera edición de este encuentro en el verano de 2000 y quienes volvieron a solicitar organizarlo, un año más.
Y la gente se fue encantada. Antón resaltó que desde Cruz Roja en la capital se les prestó a la asamblea local ribereña todo el apoyo necesario para que ayer estuviera perfectamente coordinado y así lo resaltaban unos voluntarios de Almazán en cuento uno se acerca a hablar con ellos.
Premiaban la buena organización de unos voluntarios, los sanestebeños, que son junto con los adnamantinos los más numerosos, al margen de la capital.
Y en San Esteban se juntaron voluntarios de todas las edades y eso fue un placer, según el propio Antón.
La jornada estuvo repleta de actos: visita a las dos iglesias románicas, lagar comunal, Parque del Románico, Ecomuseo Molino de los Ojos y un buen equipo anfitrión: los voluntarios de la localidad, que se esforzaron porque todo saliera “a pedir de boca”.
La gente se montaba en los autobuses, tras un día de fiesta, encantados de haber pasado una jornada mezclados todos los voluntarios de los rincones incluso más alejados como Arcos de Jalón o Ágreda, y representantes de todos los lugares donde Cruz Roja tiene asamblea local.
La valoración no podía ser más positiva y se deshacían en elogios para los organizadores que habían conseguido que compartieran una larga mesa voluntarios de 21 a 81 años y bailado, al ritmo de pasodobles, todos unidos, demostrando que los solidarios y voluntarios también saben divertirse.
Porque el día de convivencia era para eso: festejar.
Festejar el trabajo que cualquiera podría hacer e intentar concienciar al que no es voluntario de lo mucho que se puede lograr con su ayuda.
Para trabajar están el resto de día, ahora en el verano con aumento de presencia en el sector sanitario y descenso de actividad social.
El próximo voluntario de fiesta: puedes ser tú.
Informa Ana Hernando