Los fieles regresan a casa después de más de tres años
jueves, 19 de julio de 2007
SOCIEDAD · Los fieles de San Esteban de Gormaz regresaron el lunes a la parroquia de la localidad, después de más de tres años de ausencia, debido a unas obras anexas que hicieron cerrar el templo y que parecía no acabar nunca.
El lunes celebraron una doble fiesta, según explicó el vicario de patrimonio de la Diócesis, Juan Carlos Atienza, quien presidió la Eucaristía vespertina y quien ofreció el sermón a los cientos de fieles que abarrotaron el recién inaugurado templo, en el primer acto religioso que se celebraba en el mismo desde el 1 de mayo de 2004.
Además de festejar el día del Carmen, festividad de gran devoción en la localidad, festejaban este apertura, ansiada por todos y demandada por fieles y párrocos ante el incremento del retraso debido al desplome de la falsa bóveda que cubría la nave central, a finales de enero de 2005.
Atienza siguió de cerca los problemas de los sanestebeños durante estos meses, tal y como explicó el párroco de la localidad, Fortunato Antón, quien ayer estaba arropado por otros cuatro sacerdotes, la representación municipal y los fieles encabezados por la cofradía del Carmen.
Precisamente las mujeres de esta cofradía fueron las encargadas de introducir a la Virgen del Carmen hasta su altar, para que hiciera compañía a las imágenes de San Esteban, la Virgen del Castillo y el Santo Cristo de la Buena Dicha, quienes presiden en el ábside tras el altar bajo los frescos del siglo XVI que lucen en la pared a la espera de ser restaurados.
La emoción se podía sentir a flor de piel, ya que los fieles se habían esforzado, en esta última semana, en limpiar, colocar bancos y embellecer un templo que ayer parecía nuevo, después de tanto esfuerzo.
El 1 de mayo de 2004, con la fiesta de la Concordia, se cerraba este templo debido a las grietas que habían aparecido en el templo a causa de la rehabilitación del antiguo convento franciscano anexo, por parte de Tecprogesa.
El temor a una caída impidió ya celebrar ese año las comuniones allí y trasladar los oficios religiosos más numerosos al templo del Rivero o los habituales al salón parroquial, donde los vecinos han soportado las inclemencias y estrecheces de esta situación confiando en una pronta recuperación del templo parroquial.
El párroco, Fortunato Antón, insistía en que no era una inauguración, pero la gente ayer vistió de gala y fueron muchos los que se emocionaron mientras la Virgen cruzaba el pasillo central al son de “qué alegría cuando me dijeron”, un salmo religioso que ayer cobraba más protagonismo que nunca.
Todo era casi nuevo o al menos lucía esplendoroso: lámparas, pintura, suelo, bancos y una remodelada imagen para un templo que celebró después de más de tres años, el final de la novena de la Virgen del Carmen y una de las ceremonias más emotivas de los últimos años, después del retorno de la Virgen del Rivero a su templo en el verano de 1996.
Nueva pintura, baño de color a las lámparas y reestructuración de la iluminación y la ilusión de un pueblo que ansiaba volver a abrir las puertas de “su parroquia”, como la llaman todos y que ayer tuvo más espectadores que nunca para vivir un momento ansiado por todos.
Además de festejar el día del Carmen, festividad de gran devoción en la localidad, festejaban este apertura, ansiada por todos y demandada por fieles y párrocos ante el incremento del retraso debido al desplome de la falsa bóveda que cubría la nave central, a finales de enero de 2005.
Atienza siguió de cerca los problemas de los sanestebeños durante estos meses, tal y como explicó el párroco de la localidad, Fortunato Antón, quien ayer estaba arropado por otros cuatro sacerdotes, la representación municipal y los fieles encabezados por la cofradía del Carmen.
Precisamente las mujeres de esta cofradía fueron las encargadas de introducir a la Virgen del Carmen hasta su altar, para que hiciera compañía a las imágenes de San Esteban, la Virgen del Castillo y el Santo Cristo de la Buena Dicha, quienes presiden en el ábside tras el altar bajo los frescos del siglo XVI que lucen en la pared a la espera de ser restaurados.
La emoción se podía sentir a flor de piel, ya que los fieles se habían esforzado, en esta última semana, en limpiar, colocar bancos y embellecer un templo que ayer parecía nuevo, después de tanto esfuerzo.
El 1 de mayo de 2004, con la fiesta de la Concordia, se cerraba este templo debido a las grietas que habían aparecido en el templo a causa de la rehabilitación del antiguo convento franciscano anexo, por parte de Tecprogesa.
El temor a una caída impidió ya celebrar ese año las comuniones allí y trasladar los oficios religiosos más numerosos al templo del Rivero o los habituales al salón parroquial, donde los vecinos han soportado las inclemencias y estrecheces de esta situación confiando en una pronta recuperación del templo parroquial.
El párroco, Fortunato Antón, insistía en que no era una inauguración, pero la gente ayer vistió de gala y fueron muchos los que se emocionaron mientras la Virgen cruzaba el pasillo central al son de “qué alegría cuando me dijeron”, un salmo religioso que ayer cobraba más protagonismo que nunca.
Todo era casi nuevo o al menos lucía esplendoroso: lámparas, pintura, suelo, bancos y una remodelada imagen para un templo que celebró después de más de tres años, el final de la novena de la Virgen del Carmen y una de las ceremonias más emotivas de los últimos años, después del retorno de la Virgen del Rivero a su templo en el verano de 1996.
Nueva pintura, baño de color a las lámparas y reestructuración de la iluminación y la ilusión de un pueblo que ansiaba volver a abrir las puertas de “su parroquia”, como la llaman todos y que ayer tuvo más espectadores que nunca para vivir un momento ansiado por todos.
Informa Ana Hernando