Las pinturas del ábside de la parroquia quedaran al descubierto
jueves, 11 de enero de 2007
CULTURA · La restauración llevada a cabo en la parroquia entre 1984 y 1985 dejaron al descubierto unos frescos en la cabecera del templo, desconocidos para muchos, porque desde entonces han permanecido tras una tela verde que cubría todo el frontal.
En aquellas obras retiraron el retablo, que desde entonces está desmontado y guardado en la ermita de San Roque, situada en las eras del mismo nombre en la carretera de Madrid de la localidad y el párroco, Fortunato Antón, considera que después de años de espera para que se arreglara el templo, no importa esperar un poco más por tenerlas a la vista y que la iglesia de lo que fue el convento franciscano anexo muestre estas pinturas, de gran valor artístico.
Las pinturas están fechadas en el siglo XVI y por problemas económicos todavía no se habían puesto en valor.
Pero ahora, con la presencia de dos restauradoras, el delegado de Patrimonio de la Diócesis, Juan Carlos Atienza y el párroco de la localidad, se han estudiado, se han fechado y se va a realizar un presupuesto para saber cuánto dinero haría falta para restaurarlas y entonces solicitar ayudas para poder realizar las obras de restauración.
Las pinturas están catalogadas como gótico tardía y se dedican a la figura de San Francisco, el santo al que estaba advocado el convento.
La calle central de estas pinturas la ocupa San Francisco, mientras que las calles laterales muestras a otros santos de esta orden religiosa, como San Antonio o San Buenaventura y que el párroco quiere resaltar ya que son “únicas en Castilla y León”- según le han explicado historiadores que las han estudiado.
“Lo que está claro es que ya no se van a volver a tapar”-añade el párroco quien recuerda que las imágenes, en caso de no restaurarse por falta de fondos económicos serían fijadas y se devolvería al templo el retablo.
Éste se volvería a colocar, pero no tapando la cabecera de la iglesia, como aclara Fortunato Antón, sino que se podrían colocar en un lateral, porque considera que es una pena que una joya como el retablo permanezca desmontado y no en la iglesia.
De esta manera, cuando el templo vuelva a abrir las puertas, tras las obras que se están llevando a cabo en el interior, resultará sorprendente para la mayoría de los sanestebeños.
Desaparecerá el telón verde con el Cristo de la Buena Dicha que está colgado del centro de la cabecera para dejar al descubierto las pinturas, y además, si uno eleva la vista podrá ver el nuevo artesanado de madera que ya está colocando los responsables enviados por la empresa Tecprogesa para sustituir a la falsa bóveda que cubría el tejado y que se derrumbó en enero del año pasado, debido a las obras del convento anexo, que se está restaurando para convertirlo en pisos y posada y en cuyas obras se dañó la estructura de la parroquia de San Esteban Protomártir.
Para muchos sanestebeños esta apertura llevan demasiado tiempo esperándola, porque desde que se detectaron los problemas en la iglesia, el templo ha permanecido cerrado más de dos años y el culto se ha tenido que trasladar a los salones parroquiales que se han habilitado para ese fin, ya que en la iglesia románica del Rivero hace mucho frío durante el invierno y además para la población más mayor de la localidad subir la escalinata es una dura prueba, no sólo en los meses estivales.
El templo románico se queda, además, pequeño para determinadas celebraciones religiosas como las comuniones, que se han visto obligadas a tener a familiares fuera mientras la misa y para actos como la Semana Santa, cuando la procesión del Viernes Santo tuvo que modificar su ruta, ya que es habitual que las imágenes de la Cofradía de la Vera Cruz salgan de la parroquia y han tenido que estar repartidas por distintos lugares.
En cualquier caso el optimismo invade a los sanestebeños, que comentan en el atrio de la iglesia donde las máquinas están operando para introducir la madera el tiempo que les va a llevar poder acabar estas obras pero en todos el sentimiento es unánime: “ya era hora”.
Las pinturas están fechadas en el siglo XVI y por problemas económicos todavía no se habían puesto en valor.
Pero ahora, con la presencia de dos restauradoras, el delegado de Patrimonio de la Diócesis, Juan Carlos Atienza y el párroco de la localidad, se han estudiado, se han fechado y se va a realizar un presupuesto para saber cuánto dinero haría falta para restaurarlas y entonces solicitar ayudas para poder realizar las obras de restauración.
Las pinturas están catalogadas como gótico tardía y se dedican a la figura de San Francisco, el santo al que estaba advocado el convento.
La calle central de estas pinturas la ocupa San Francisco, mientras que las calles laterales muestras a otros santos de esta orden religiosa, como San Antonio o San Buenaventura y que el párroco quiere resaltar ya que son “únicas en Castilla y León”- según le han explicado historiadores que las han estudiado.
“Lo que está claro es que ya no se van a volver a tapar”-añade el párroco quien recuerda que las imágenes, en caso de no restaurarse por falta de fondos económicos serían fijadas y se devolvería al templo el retablo.
Éste se volvería a colocar, pero no tapando la cabecera de la iglesia, como aclara Fortunato Antón, sino que se podrían colocar en un lateral, porque considera que es una pena que una joya como el retablo permanezca desmontado y no en la iglesia.
De esta manera, cuando el templo vuelva a abrir las puertas, tras las obras que se están llevando a cabo en el interior, resultará sorprendente para la mayoría de los sanestebeños.
Desaparecerá el telón verde con el Cristo de la Buena Dicha que está colgado del centro de la cabecera para dejar al descubierto las pinturas, y además, si uno eleva la vista podrá ver el nuevo artesanado de madera que ya está colocando los responsables enviados por la empresa Tecprogesa para sustituir a la falsa bóveda que cubría el tejado y que se derrumbó en enero del año pasado, debido a las obras del convento anexo, que se está restaurando para convertirlo en pisos y posada y en cuyas obras se dañó la estructura de la parroquia de San Esteban Protomártir.
Para muchos sanestebeños esta apertura llevan demasiado tiempo esperándola, porque desde que se detectaron los problemas en la iglesia, el templo ha permanecido cerrado más de dos años y el culto se ha tenido que trasladar a los salones parroquiales que se han habilitado para ese fin, ya que en la iglesia románica del Rivero hace mucho frío durante el invierno y además para la población más mayor de la localidad subir la escalinata es una dura prueba, no sólo en los meses estivales.
El templo románico se queda, además, pequeño para determinadas celebraciones religiosas como las comuniones, que se han visto obligadas a tener a familiares fuera mientras la misa y para actos como la Semana Santa, cuando la procesión del Viernes Santo tuvo que modificar su ruta, ya que es habitual que las imágenes de la Cofradía de la Vera Cruz salgan de la parroquia y han tenido que estar repartidas por distintos lugares.
En cualquier caso el optimismo invade a los sanestebeños, que comentan en el atrio de la iglesia donde las máquinas están operando para introducir la madera el tiempo que les va a llevar poder acabar estas obras pero en todos el sentimiento es unánime: “ya era hora”.
Informa Ana Hernando