Las mujeres de Soto arreglan la ermita para la fiesta del sábado

Las mujeres de Soto arreglan la ermita para la fiesta del sábado
jueves, 24 de mayo de 2007

SOTO DE SAN ESTEBAN · Las mujeres de Soto de San Esteban se pusieron el traje de faena y comenzaron esta semana a limpiar la ermita de la Virgen de los Rubiales, en cuyo honor el pueblo celebrará una fiesta este sábado.

Este templo era la vivienda de la patrona de la localidad hasta que el mal estado del mismo obligó a los vecinos a trasladarla a la iglesia del pueblo.

Tras varios derrumbes y con mucho sacrificio, porque son los vecinos de Soto los encargados de pagar este arreglo, consiguieron volver a abrir la ermita, aunque todavía queda trabajo por hacer, por eso las féminas de la localidad sacaron los bancos a la calle y bayeta en mano le dieron un buen repaso para que todo estuviera perfecto el sábado, cuando, a partir de las 12:00 de la mañana comience la procesión y la Santa Misa, transportando a la Virgen de los Rubiales desde la iglesia del pueblo hasta la ermita.

Por la tarde habrá juegos populares como bolos, bolillos y tanguilla y campeonato de futbolín, así como juegos infantiles para los más pequeño.

Además la orquesta Huracán se encargará de amenizar la noche y de colaborar con el bingo que celebrarán en el intermedio.

Esta es una de las fiestas que los vecinos de Soto celebran en su pueblo, ya que las “fiestas grandes” como las llaman ellos se celebrarán en septiembre, en torno al primer domingo del mes.

Pero la fiesta del sábado, la que celebran en honor a la Virgen de los Rubiales tiene un gran significado para todos los vecinos ya que la patrona vivía aquí y debido al estado del templo la han tenido que trasladar.

Esta fiesta encuentra sus orígenes en el siglo XIX cuando, según cuentan los más mayores de la localidad, los vecinos de entonces sacaron a la Virgen del templo para frenar una crecida del río Pedro que hacía peligrar a la localidad.

Dicen que fue ella la que frenó las aguas y en su honor celebraban esta fiesta con carácter de romería a la que habitualmente acudían los vecinos de Miño, Aldea y Peñalba de San Esteban y que hace más de 100 años que ya sólo la celebran los de Soto.

Los problemas del templo comenzaron hace unos 40 años cuando se derrumbó el tejado y tuvieron que retirar una galería con cuatro arcos que precedía al templo.

El pueblo entero se convirtió en trabajadores del mismo para restaurarla y consiguieron levantarlo, pero hace dos años la escayola que cubría el templo de la nave principal, se vino abajo y han tenido que contratar a unos albañiles para ponerlo en pie.

Todavía falta pintarla, pero han parado las obras para celebrar esta fiesta de la patrona.

En el remate de banzos que hagan al regresar con la virgen a la parroquia obtendrán un dinero que servirá para restaurar el templo, ya que aseguran que no reciben ayuda de ningún tipo y que son ellos, con los remates y con su trabajo, los que pagan las obras de restauración de un templo que tiene mucha historia.

Aquí celebraban también la Cruz del 3 de mayo para bendecir los campos y este es el lugar donde cientos de personas acudían para pedir favores a la Virgen y agradecerle los “milagros”.

Durante unos años, mientras la Virgen vivía en su casa, la procesión salía de la ermita y daban una vuelta a un chopo que está plantado a la entrada del pueblo y retornaban, pero hoy se ha convertido quizás en algo más multitudinario, ya que la Virgen no vive en el templo y sólo acude en la fiesta del sábado y en las vísperas de las fiestas de Septiembre.

Esta ermita contaba en sus terrenos con una casa para el ermitaño, que tenía 12 gallinas y con el dinero que obtenían de la venta de los huevos, daban limosna a la Virgen de los Rubiales. Hace más de 50 años que no vive ningún ermitaño, pero las más mayores todavía recuerdan a Olegario, el último que cuidó de la Virgen.

Hoy son ellas las encargadas de tomar el relevo y unas 20 mujeres han puesto todo su esfuerzo para que el sábado el templo parezca nuevo, aunque siguen recordando la necesidad de arreglar el tejado del altar y de la sacristía e insisten en demandar ayuda a las instituciones, ya que hasta ahora todo lo han pagado ellos.
Informa Ana Hernando