El paje real recogió las cartas con los deseos de los niños

El paje real recogió las cartas con los deseos de los niños
lunes, 31 de diciembre de 2007

FIESTAS · Tras la inocentada del cambio de fiestas con que quisimos celebrar el 28 de diciembre en sanesteban.com hoy os traemos la última noticia del año: la llegada del paje ayer a la localidad. Mañana no habrá noticia. FELIZ 2008 SANESTEBEÑOS.

Los más pequeños de San Esteban disfrutaron en la jornada de ayer con una visita muy esperada: la del paje de sus majestades los Reyes Magos de Oriente.

A la una de la tarde, el emisario real hizo su aparición en la plaza mayor, donde le estaba esperando su asiento, los villancicos y un centenar de pequeños sanestebeños, con cientos de ideas, peticiones, y mucha ilusión.

El emisario real, que atendió a cada uno de los niños, les recogió su carta y les preguntó lo más temido por todos: si habían sido buenos.

Cabizbajos, casi todos reconocieron que sí, porque saben que con esa afirmación sus deseos son más fáciles de cumplir.

Ahora comienza la cuenta atrás, porque ante este arte de pedir infantil estará la virtud de los Magos de Oriente de saber dar.

El próximo cinco de enero podrán recordarles alguna petición de última hora en la Cabalgata que cruzará la localidad y a cuyo fin, en la plaza mayor, permitirá recoger caramelos y el primer regalo de la noche más mágica del mundo.

Entre las peticiones de regalos los niños, no olvidaron en la mañana de ayer, pedir para los más pequeños de la casa, que en muchos casos no saben leer.

Nuevas tecnologías, libros, juguetes y pinturas son de las cosas más demandados por los niños.

Entre los regalos que recordaron al paje real que solicitara en su nombre a Melchor, Gaspar y Baltasar no faltaban regalos como los coches, las muñecas que hacen cosas y las bicicletas, un clásico de los regalos navideños infantiles.

La tradición de entregar la carta al emisario real nació hace muchos años en San Esteban de Gormaz de mano de la entonces asociación juvenil de la localidad, Juncares.

Después cogería las riendas de esta tradición el propio ayuntamiento, quien se encarga de que el paje real llegue todos los años a la localidad, en el domingo anterior a la Epifanía.

Si bien es una fiesta y una larga espera para los más pequeños no se puede olvidar la figura de los padres quienes, cámara en mano, no dudan en inmortalizar a sus pequeños, a veces llorando, a veces asustados, pero siempre sorprendidos de que, en muchos casos, el emisario real conozca su nombre y les pregunte por sus hermanos.
Informa Ana Hernando