El CEA Doña Jimena imparte clases en Soto de San Esteban

El CEA Doña Jimena imparte clases en Soto de San Esteban
martes, 19 de junio de 2007

SOTO DE SAN ESTEBAN · El centro de Educación de Adultos ha probado a lo largo de este curso con una nueva modalidad: ofertar a los vecinos de pequeñas pedanías una formación como la que ofrece en el centro ribereño, que el próximo curso estrenará nueva sede.

Soto de San Esteban ha sido la experiencia piloto para probar suerte y la experiencia ha dado buen resultado.

Todo empezó cuando la directora del centro, Ana Minguito, se puso en contacto con el alcalde de esta pedanía de San Esteban de Gormaz para ofrecerle acudir dos días por semana a dar clase a los vecinos, sin que se tengan que desplazar al centro ubicado en la villa ribereña.

ras una reunión el curso comenzó en octubre, después de un mes de septiembre dedicado a realizar matrículas, aunque algunos de los alumnos fueron derivados a otros centros por tener mayor nivel o buscar una formación muy específica.

Una docena de personas, todas mujeres, son las alumnas de esta clase que hablan emocionadas de esta formación “te sientes muy a gusto”-explican resaltando que además así pueden formarse, ya que carecen de medios de transporte para poder ir a otro lugar.

Aunque en sus comentarios se lamentan de que habiendo más personas en el pueblo (y se refieren concretamente a otras féminas) estas no se hayan apuntado.

En Soto de San Esteban hay unas 150 personas censadas, aunque sólo 100 viven en invierno en la localidad, así que lograr esto ha sido un premio.

La formación se divide en 3 horas semanales de clase dos días a la semana aunque “les sabe a poco y tendrían que ser dos y media cada día”- afirman orgullosas una mujeres que puntuales acuden a su cita en el local de enseñanza y que han pasado, por ejemplo, de no saber nada de informática a escribir textos en Word.

El interés de las alumnas es tal que, por ejemplo, Vicenta Martínez y Nieves Pérez han pasado parte del invierno en Madrid y sus compañeras les han recogido los apuntes para que pudieran ponerse al día.

Es más, por lo bajo, nos explican que incluso han insistido a sus hijos para que las trajeran antes al pueblo, porque tenían ganas de aprender.

El curso es de cultura general, aunque lo que más les cuesta son los acentos, aunque con mucha voluntad y poniendo mucho interés van progresando.

La lectura ha sido una de las protagonistas durante este curso y para ello, Ana Minguito, su profesora les comenzó leyendo Como agua para chocolate y ahora ha hecho de ellas unas usuarias del bibliobus.

“Te animas más”- nos explican las alumnas quienes reconocen que antes leían poco y ahora se sacan libros porque “leyendo se aprende”.

“Mis nietos me cogen el cuarderno y ven que a mi también me ponen cosas rojas, nosotras las llamamos flores”- señala Lucía Tomás, una de las alumnas, con la emoción de aprender a su edad, que varía entre los 56 de Esperanza y los 81 de Nieves, pero han encontrado en su profesora a su mejor aliada.

De Ana sólo tienen palabras de elogio “te anima mucho y nos trata con mucho cariño, nunca se enfada”- se refieren a ella y aseguran que con mucho esfuerzo les ha hecho escribir. Prueba de ello son las poesías de Esperanza García, otra de las alumnas.

Sobre las matemáticas también han adquirido conocimientos aunque algunas, como Concepción Catalina y Martina Palomar hacen las cuentas con la calculadora y luego la repasan a mano porque no se fían.

“Nos gustaría repetir al año que viene porque venimos muy contentas y siempre estamos pensando en cuando llegará la hora de clase”- afirman orgullosas mientras aseguran que “nos sabe a poco”, a pesar de que les han obligado a ejercitar la cabeza y a pensar las cosas.

Ahora esta experiencia se podría trasladar, también a Villálvaro, aunque ellas se pusieron nerviosas porque pensaron que se iba a terminar, cuando la idea del Centro de Educación de Adultos es llevar esta enseñanza a todos los pueblos que puedan. Este año ha sido Soto y al próximo será Villálvaro.

Todo un ejemplo de constancia el demostrado por estas mujeres que, a pesar de su edad, siguen queriendo aprender.

Y lo consiguen.
Informa Ana Hernando