El campus Joaquín Caparrós se despide hasta la próxima temporada

El campus Joaquín Caparrós se despide hasta la próxima temporada
miércoles, 1 de agosto de 2007

DEPORTES · El campus deportivo Joaquín Caparrós cerró el domingo sus puertas después de haber formado durante casi un mes a más de 200 chavales en las técnicas del deporte rey siguiendo las directrices de trabajo del mister del Athletic de Bilbao.

Los chavales de este último turno finalizaron su experiencia deportiva con la excursión a Covaleda, donde realizaban los entrenamientos los pupilos de Caparrós y donde los 105 chavales de este campus, que sólo cuenta con dos féminas entre sus integrantes, conocieron de cerca el trabajo del entrenador.

El director del campus es, junto a Caparrós, el joven sanestebeño Roberto Miranda, quien destaca la progresión que van adquiriendo los chavales a lo largo de su paso por el campamento.

Los participantes reciben un informe final donde se les explica a los entrenadores y padres el nivel de los participantes.

Los chavales que acuden a este campamento son unos enamorados del deporte, pero es importante no saturarles, según indicaba Miranda.

Una filosofía que comparte el propio Caparrós, quien respeta muy bien los tiempos de recuperación y ha programado un calendario de trabajo que incluye unas tres horas diarias de fútbol pero donde no todo es balón “porque no hay que olvidar que son niños”- según reconoce el director de la escuela.

Joaquín Caparrós tiene plena confianza en estos chavales que han sido los responsables del campamento durante los nueve años que lleva funcionando.

Tanto es así que en una ocasión, siguiendo los consejos del equipo directivo, admitió a Cordobés, un joven de 19 años de la localidad, a las pruebas del Sevilla, cuando era el entrenador del conjunto hispalense.

Caparrós es un enamorado de la cantera, eso lo ha demostrado siempre que tiene ocasión y sabe que en el deporte base está el futuro del fútbol.

Quizás por eso el sábado, con la visita al Athletic a Covaleda, el futuro del fútbol se juntó con un equipo defensor a ultranza de la cantera, que cuida a sus cachorros para que se conviertan en fuertes leones al saltar al césped de San Mamés.

Los chavales se emocionan cuando el mister les hace su visita de rigor, como pasó en el primer turno, cuando los 103 chavales que componían el primer campamento recibieron la visita del hombre que marca la forma de trabajo en este campus, una línea recta de trabajo que, junto con las instalaciones y el equipo humano que pasa por la Escuela Hogar de San Esteban, que se transforma durante el mes de julio en un campus deportivo, tiene las claves de su éxito.

Este año, como casi todos, el éxito de participantes ha sido absoluto, y los organizadores se vieron desbordado por el número de participaciones, como reconocía el coordinador del campamento, Santos Miranda, hermano de Roberto.

Reconoce que se podría haber hecho otro campus y que el equipo formado por 6 entrenadores y 10 entrenadores se ha desvivido para que todo saliera perfecto, hasta el partido de hoy que enfrentará a padres con hijos y que servirá de broche de oro a una temporada veraniega deportiva fantástica.

Este año han recibido participantes de toda España, aunque la mitad provenían de la provincia de Soria, pero ha habido también representantes de Málaga, Córdoba, Burgos, Palencia, Oviedo, Coria, Castellón o País Vasco, entre otros lugares, entre los chavales de entre 7 y 14 años que pueden participar en este campamento futbolístico.

Entre los que llegan de tan lejos está el chaval que más kilómetros tuvo que realizar para participar en este campus, el malagueño Antonio Collado, quien a sus 14 años es puro desparpajo y asegura que estaría dispuesto a repetir ya que lo considera muy bonito.

Sus sueños también pasan por los tacos de la botas, ya que en el futuro le gustaría vestir la elástica del Málaga, “uno de los mejores”- según explica este chico que se adapta a todas las posiciones, desde portero hasta defensa, tanto en el campus como en la escuela de Málaga, donde entrena habitualmente.

Su punto débil sigue siendo el remate de cabeza y los balones altos, y quizás una de sus obsesiones para repetir al próximo año pasa por las chicas de San Esteban a las que califica de “están muy buenas”, recordándonos que no deja de ser un chaval de 14 años.

El que ya está más acostumbrado a la localidad, porque lleva cuatro años asistiendo a los campus Joaquín Caparrós, es el conquense Saúl Morena, quien desde hace cuatro años acude desde Valera de Abajo hasta la villa ribereña para disfrutar de este campus que es “cansado” por el trabajo pero que le gusta, tanto por el campus como porque ama el deporte y a sus 11 años demuestra una clara progresión y es un “buen futbolista” que ocupa el puesto de interior izquierdo y que sueña con vestir algún día los colores azulgranas del Barça.

Eso sí ya piensa en el futuro en unir deporte con estudios porque sus padres le aconsejan que estudie y él tiene pensado formarse en Educación Física.

Sus entrenadores le miran durante la entrevista y sonríen mientras afirman que los chavales “se nos hacen mayores” y auguran el futuro de un campus que lo tiene todo: buenas instalaciones, buen equipo humano, buen diseño deportivo y lo más importante: una larga cantera a la que ojalá algún día se vea entre los grandes, como es el caso de Rubio Iniesta, hoy en el Valencia y la selección sub 14 y el soriano Modrego, hoy en las filas del Valladolid y en la selección sub 19 que fueron, también, un día de la cantera del Caparrós, que termina la temporada hasta el próximo julio.
Informa Ana Hernando