San Esteban supera los 1200 bocadillos solidarios
lunes, 20 de marzo de 2006
ASOCIACIONES · La Operación Bocata del sábado reunió a unos 700 comensales pensando en los más necesitados, como una forma de ayudar y contribuir con los que están obligados a seguir una estricta dieta a causa de la pobreza.
La Placituela de la localidad se convirtió en un escenario único donde pequeños y mayores disfrutaron de esta jornada, mientras la música les amenizaba y el tiempo les respetaba, dejando de llover para que pudieran comerse su bocadillo al aire libre.
Unas doce mujeres y chicas, miembros de la parroquia de San Esteban de Gormaz, estuvieron toda la mañana preparando los bocadillos para que a partir de las dos de la tarde, este especial comedor volviera a vivir una jornada solidaria, como ya hicieron unos 500 comensales el pasado jueves en la edición de la operación bocata para colegios, empresas y centro de salud, y que en la jornada de ayer congregó a muchas familias completas que acuden a la Placituela ese día, como llevan haciendo cerca de 13 años, y que demuestran, como asegura el párroco de San Esteban, Fortunato Antón, la solidaridad de todos los sanestebeños que siempre han apoyado esta campaña que recauda dinero a favor de Manos Unidas para los más desfavorecidos y que sirve también de creación de conciencia para los más pequeños.
La ONG Manos Unidas, organizadora de esta campaña de Operación Bocata con la colaboración de la parroquia y de distintas casas comerciales, de pan, bebidas y embutido, así como el apoyo de los compradores finales que destinan tres euros para ayudar a esta campaña que bajo el lema Otro mundo es posible, depende de ti, cierra el trienio centrado en la reflexión de los desafíos que plantea la globalización en el mundo y que marca grandes diferencias entre Norte y Sur.
Manos Unidas creó hace tiempo este motivo para reunir, informar, sensibilizar y crear cauces de solidaridad con los necesitados, pero sin olvidar que esta es sólo una forma de llamar la atención de todos, dentro de una campaña más amplia y que se desarrolla durante todo el año.
El bocadillo que ayer degustaron los sanestebeños en esta época de Cuaresma, es también un símbolo que recuerda el hambre de muchos y que señala las diferencias injustas que existen entre estos dos mundos, asegurando que es posible repartir las riquezas entre todos y llama al consumo controlado, austero y solidario.
Por eso también se suprimió hace un tiempo la fruta que se entregaba con el bocadillo y el refresco, ya que eran muchas las piezas que posteriormente se tiraban por el suelo, y ese no es el objetivo. La idea de este día es concienciar.
Desde la parroquia de San Esteban Protomártir, encargados de organizar esta campaña recuerdan que es importante la participación de cada persona, ya que marca la solidaridad, la generosidad, y aseguran que son también varios los sanestebeños que por distintos motivos no pueden estar en la Placituela en un día como ayer, pero compran su papeleta para participar con esta causa, dando una pequeña aportación económica, que para algunos es mucho.
Por eso insisten también en la importancia de compartir unas horas con el resto de vecinos, y aunque la jornada comenzó a las dos de la tarde, a las seis eran todavía bastantes los vecinos de la localidad que estaban por los alrededores compartiendo este punto de vista y pensando qué pueden hacer ellos para movilizarse y cambiar algo esta desigualdad.
Los participantes, especialmente los más pequeños, que han comprendido perfectamente el mensaje de la Operación Bocata aseguran que un bocata es casi nada, pero que como símbolo es perfecto, porque puede ser mucho, y que desde su pequeño pueblo es también algo que ellos pueden hacer por los vecinos del Sur, a los que van dedicados la mayor parte de los proyectos solidarios de Manos Unidas.
San Esteban tendrá ahora que hacer cuentas, de los más de 1.200 bocadillos que se vendieron en total, pagar a los proveedores y enviar el dinero a Manos Unidas Soria, para que lo sume con lo recaudado en el resto de Operaciones Bocatas de la provincia y poder potenciar algún proyecto, al igual que hacen cada año.
Unas doce mujeres y chicas, miembros de la parroquia de San Esteban de Gormaz, estuvieron toda la mañana preparando los bocadillos para que a partir de las dos de la tarde, este especial comedor volviera a vivir una jornada solidaria, como ya hicieron unos 500 comensales el pasado jueves en la edición de la operación bocata para colegios, empresas y centro de salud, y que en la jornada de ayer congregó a muchas familias completas que acuden a la Placituela ese día, como llevan haciendo cerca de 13 años, y que demuestran, como asegura el párroco de San Esteban, Fortunato Antón, la solidaridad de todos los sanestebeños que siempre han apoyado esta campaña que recauda dinero a favor de Manos Unidas para los más desfavorecidos y que sirve también de creación de conciencia para los más pequeños.
La ONG Manos Unidas, organizadora de esta campaña de Operación Bocata con la colaboración de la parroquia y de distintas casas comerciales, de pan, bebidas y embutido, así como el apoyo de los compradores finales que destinan tres euros para ayudar a esta campaña que bajo el lema Otro mundo es posible, depende de ti, cierra el trienio centrado en la reflexión de los desafíos que plantea la globalización en el mundo y que marca grandes diferencias entre Norte y Sur.
Manos Unidas creó hace tiempo este motivo para reunir, informar, sensibilizar y crear cauces de solidaridad con los necesitados, pero sin olvidar que esta es sólo una forma de llamar la atención de todos, dentro de una campaña más amplia y que se desarrolla durante todo el año.
El bocadillo que ayer degustaron los sanestebeños en esta época de Cuaresma, es también un símbolo que recuerda el hambre de muchos y que señala las diferencias injustas que existen entre estos dos mundos, asegurando que es posible repartir las riquezas entre todos y llama al consumo controlado, austero y solidario.
Por eso también se suprimió hace un tiempo la fruta que se entregaba con el bocadillo y el refresco, ya que eran muchas las piezas que posteriormente se tiraban por el suelo, y ese no es el objetivo. La idea de este día es concienciar.
Desde la parroquia de San Esteban Protomártir, encargados de organizar esta campaña recuerdan que es importante la participación de cada persona, ya que marca la solidaridad, la generosidad, y aseguran que son también varios los sanestebeños que por distintos motivos no pueden estar en la Placituela en un día como ayer, pero compran su papeleta para participar con esta causa, dando una pequeña aportación económica, que para algunos es mucho.
Por eso insisten también en la importancia de compartir unas horas con el resto de vecinos, y aunque la jornada comenzó a las dos de la tarde, a las seis eran todavía bastantes los vecinos de la localidad que estaban por los alrededores compartiendo este punto de vista y pensando qué pueden hacer ellos para movilizarse y cambiar algo esta desigualdad.
Los participantes, especialmente los más pequeños, que han comprendido perfectamente el mensaje de la Operación Bocata aseguran que un bocata es casi nada, pero que como símbolo es perfecto, porque puede ser mucho, y que desde su pequeño pueblo es también algo que ellos pueden hacer por los vecinos del Sur, a los que van dedicados la mayor parte de los proyectos solidarios de Manos Unidas.
San Esteban tendrá ahora que hacer cuentas, de los más de 1.200 bocadillos que se vendieron en total, pagar a los proveedores y enviar el dinero a Manos Unidas Soria, para que lo sume con lo recaudado en el resto de Operaciones Bocatas de la provincia y poder potenciar algún proyecto, al igual que hacen cada año.
Informa Ana Hernando