San Esteban celebra el día de las peñas 2006
lunes, 31 de julio de 2006
FIESTAS · San Esteban celebró ayer el día de las peñas, una tradición recuperada de antaño que permite que sanestebeños y visitantes adelanten las fiestas patronales de septiembre al último sábado de julio.
La asociación de peñas es la encargada de coordinar a las casi noventa peñas de la localidad para recrear cómo es San Esteban entre el 7 y el 11 de septiembre, con chalecos, pañuelos, petos y camisetas de cada peña o cuadrilla y por supuesto con la música de las charangas que no dejaron de animar durante toda la jornada.
Para coger fuerzas, los chicos de la peña El Cubete prepararon en la Placituela una chocolatada gratuita para todos los asistentes, así se iban congregando ya los primeros peñistas dispuestos a disfrutar de un suculento desayuno, acabando con todas las provisiones.
Posteriormente la mañana, siempre centrada en los más pequeños, se repartió por distintos escenario, por un lado los niños que en la Plaza Mayor disfrutaron de actividades pensadas para ellos y los más mayores que se repartían entre la Placituela y los bares de la avenida de Valladolid al calor de la cerveza, el vino y las charangas.
Pero además todavía había una serie de peñistas preparando los últimos detalles, comprando la carne para llevar a la bodega por la tarde, acudiendo al área de servicios para instalar las mesas y sillas a la sombra de los árboles para a partir de las siete de la tarde, con el vermut ya servido, acudir a comer todos los peñistas juntos.
Entonces el escenario cambiaba y entre el parque y la acera de la zona escolar se repartían las distintas peñas para disfrutar de paella, embutidos, pollo asado, pero sobretodo la fiesta. Esta comida sirve también en muchos casos para juntar a todos los miembros de la peña y organizar cómo van a celebrar las fiestas patronales.
Como la música tiene que ser el hilo conductor, las charangas de las peñas y cuadrillas amenizaron el café a todos los asistentes y al ritmo de jotas, sanjuaneras o tonadillas populares ocuparon toda la tarde antes de que los chicos de La Cogorza llevaran a cabo sus cucañas, que fueron secundadas por muchos peñistas y niños dispuestos a pasárselo bien.
El broche final lo puso la orquesta Princesa, encargada de la verbena nocturna.
Para coger fuerzas, los chicos de la peña El Cubete prepararon en la Placituela una chocolatada gratuita para todos los asistentes, así se iban congregando ya los primeros peñistas dispuestos a disfrutar de un suculento desayuno, acabando con todas las provisiones.
Posteriormente la mañana, siempre centrada en los más pequeños, se repartió por distintos escenario, por un lado los niños que en la Plaza Mayor disfrutaron de actividades pensadas para ellos y los más mayores que se repartían entre la Placituela y los bares de la avenida de Valladolid al calor de la cerveza, el vino y las charangas.
Pero además todavía había una serie de peñistas preparando los últimos detalles, comprando la carne para llevar a la bodega por la tarde, acudiendo al área de servicios para instalar las mesas y sillas a la sombra de los árboles para a partir de las siete de la tarde, con el vermut ya servido, acudir a comer todos los peñistas juntos.
Entonces el escenario cambiaba y entre el parque y la acera de la zona escolar se repartían las distintas peñas para disfrutar de paella, embutidos, pollo asado, pero sobretodo la fiesta. Esta comida sirve también en muchos casos para juntar a todos los miembros de la peña y organizar cómo van a celebrar las fiestas patronales.
Como la música tiene que ser el hilo conductor, las charangas de las peñas y cuadrillas amenizaron el café a todos los asistentes y al ritmo de jotas, sanjuaneras o tonadillas populares ocuparon toda la tarde antes de que los chicos de La Cogorza llevaran a cabo sus cucañas, que fueron secundadas por muchos peñistas y niños dispuestos a pasárselo bien.
El broche final lo puso la orquesta Princesa, encargada de la verbena nocturna.
Informa Ana Hernando