Pablo Aparicio Puente vuelve a ser premiado por su expediente
lunes, 22 de mayo de 2006
SOTO DE SAN ESTEBAN · El viernes la Junta entregan los 5º premios de Estadística donde estará Pablo Aparicio Puente, un joven soriano "y a mucha honra" de 21 años de Soto de San Esteban.
El próximo 26 de mayo la Junta de Castilla y León entregan los quintos premios de Estadística donde estará Pablo Aparicio Puente, que recogerá el galardón como mejor expediente académico en las asignaturas relacionadas con esta materia.
Estos premios, convocados por la Consejería de Hacienda a través de la Dirección General de Estadística y que ya van por su quinta edición, pretenden promover e incentivar el acercamiento de la actividad estadística a las instituciones académicas de la Comunidad, para que los jóvenes se familiaricen con el tratamiento de datos y tomen conciencia de las ventajas y las necesidades de abordar sus estudios y planteamientos fundamentados sobre datos estadísticos.
Pablo Aparicio Puente es un joven estudiante de ADE en la Universidad de Valladolid, que al año pasado ya recibió el premio al mejor expediente y número uno de su promoción de Empresariales de la capital vallisoletana y que, para asombro de profesores y compañeros, era un chico "de letras".
Pablo Aparicio comenzó su formación académica en el instituto La Rambla de San Esteban de Gormaz, de donde guarda muy buenos recuerdos.
El claustro también sonríe cada vez que este chico resulta premiado, sobre todo porque es un ex-alumno agradecido, ya que cada vez que salió en prensa con el anterior premio llevaba un recorte a los docentes del centro sanestebeño, que siempre, asegura Pablo, se han portado muy bien con él.
Era alumno de letras puras y recuerda con especial cariño a uno de sus profesores, Javier, que impartía historia y en el que encontró un referente que siempre estaba dispuesto a motivar a sus alumnos.
"La verdad es que a lo largo de mi trayectoria he tenido profesores muy buenos"- explica este joven, quien añade que también tiene muy buenos compañeros que no le ven como un empollón sino como a uno más.
De hecho siempre que puede Pablo ayuda a sus compañeros a superar las dificultades que encuentran en las distintas materias.
"El pasarnos apuntes es algo habitual entre compañeros"- nos cuenta este joven quien acaba de dejar sus cuadernos a un compañero que había faltado a clase durante una semana.
Para lo que no sirve es para hacer chuletas por que "lo pasaría mal, sudaría y se me notaría, de verdad, además que casi ni tienes tiempo en los exámenes vas a lo tuyo y es muy difícil copiar".
No existen envidias ni rivalidad en su clase, aunque todos intentan rendir al máximo.
"De verdad que no soy ninguna lumbrera"- bromea cuando nos mostramos maravillados ante su expediente repleto de 18 matrículas- "yo no sabía nada de esto cuando comencé a estudiar y a base de esfuerzos, de muchas horas de dedicación y de mucho esfuerzo y tesón he aprobado siempre en primera convocatoria".
Su programa de estudio es muy claro, estudia diariamente y sólo sale los sábados y durante el período de exámenes rinde plenamente.
Tanto es así que mientras conseguía el mejor expediente académico en la Escuela de Estudios Empresariales de Valladolid, donde logró la diplomatura de Económicas, ya iba estudiando asignaturas sueltas para que no tuviera que perder un año de curso puente de cara a realizar la Licenciatura de Administración y Dirección de Empresas, "y eso que no tenía muy claro qué hacer al terminar"- explica, mientras repasa las ofertas de trabajo que tuvo al acabar sus estudios.
"Algunas eran muy buenas y en Soria"- matiza este chico para el que es sagrado volver en verano a Soto de San Esteban y disfrutar de tres meses de descanso, disfrutando de su pueblo o entregándose a sus deportes favoritos: el fútbol, el ciclismo y el frontón.
Lo que hace sólo en épocas vacaciones en leer, "durante las clases no tengo tiempo"- se excusa este chico que es aficionado a la novela histórica que está siendo tentado por la poesía.
"Eso es cosa de mi hermano, pero ya le he dicho que lo deje para el verano"- explica Aparicio quien asegura que sus padres se esfuerzan para lograr que los tres hermanos (uno que ha terminado Derecho, otro Ingeniería Industrial ) y él puedan estudiar y adquirir una buena formación- "yo sé que se esfuerzan para lograr que nosotros estudiemos y eso que nunca nos han dado beca porque, por poco, superan la renta máxima".
Vive con uno de sus hermanos en un piso de Valladolid que está como "cualquier piso donde viven dos solteros, más o menos arreglado para nosotros, pero que desquiciaría a mi madre si lo viera", pero aún así saca tiempo también para hacer sus tareas de casa.
El premio en metálico de este premio es de 1.500 euros, pero para Pablo es más importante la satisfacción personal.
Recuerda una ocasión en la que una joven estudiante escuchó una entrevista suya en la que hablaba del esfuerzo y la dedicación y entonces empezó a reflexionar sobre sus estudios, tanto que le habían quedado tres para septiembre y las aprobó.
"Para mí este tipo de cosas suponen una gran satisfacción si puedo servir de ejemplo para alguien y eso le motiva a superarse me siento recompensado"- presume tímidamente Aparicio.
Por ahora sólo piensa en estudiar, por lo que no se planteado alternarlo con un trabajo, ya que no tendría tiempo, pero espera tener suerte en el futuro, aunque con un expediente así, problamente, le lluevan las ofertas.
Estos premios, convocados por la Consejería de Hacienda a través de la Dirección General de Estadística y que ya van por su quinta edición, pretenden promover e incentivar el acercamiento de la actividad estadística a las instituciones académicas de la Comunidad, para que los jóvenes se familiaricen con el tratamiento de datos y tomen conciencia de las ventajas y las necesidades de abordar sus estudios y planteamientos fundamentados sobre datos estadísticos.
Pablo Aparicio Puente es un joven estudiante de ADE en la Universidad de Valladolid, que al año pasado ya recibió el premio al mejor expediente y número uno de su promoción de Empresariales de la capital vallisoletana y que, para asombro de profesores y compañeros, era un chico "de letras".
Pablo Aparicio comenzó su formación académica en el instituto La Rambla de San Esteban de Gormaz, de donde guarda muy buenos recuerdos.
El claustro también sonríe cada vez que este chico resulta premiado, sobre todo porque es un ex-alumno agradecido, ya que cada vez que salió en prensa con el anterior premio llevaba un recorte a los docentes del centro sanestebeño, que siempre, asegura Pablo, se han portado muy bien con él.
Era alumno de letras puras y recuerda con especial cariño a uno de sus profesores, Javier, que impartía historia y en el que encontró un referente que siempre estaba dispuesto a motivar a sus alumnos.
"La verdad es que a lo largo de mi trayectoria he tenido profesores muy buenos"- explica este joven, quien añade que también tiene muy buenos compañeros que no le ven como un empollón sino como a uno más.
De hecho siempre que puede Pablo ayuda a sus compañeros a superar las dificultades que encuentran en las distintas materias.
"El pasarnos apuntes es algo habitual entre compañeros"- nos cuenta este joven quien acaba de dejar sus cuadernos a un compañero que había faltado a clase durante una semana.
Para lo que no sirve es para hacer chuletas por que "lo pasaría mal, sudaría y se me notaría, de verdad, además que casi ni tienes tiempo en los exámenes vas a lo tuyo y es muy difícil copiar".
No existen envidias ni rivalidad en su clase, aunque todos intentan rendir al máximo.
"De verdad que no soy ninguna lumbrera"- bromea cuando nos mostramos maravillados ante su expediente repleto de 18 matrículas- "yo no sabía nada de esto cuando comencé a estudiar y a base de esfuerzos, de muchas horas de dedicación y de mucho esfuerzo y tesón he aprobado siempre en primera convocatoria".
Su programa de estudio es muy claro, estudia diariamente y sólo sale los sábados y durante el período de exámenes rinde plenamente.
Tanto es así que mientras conseguía el mejor expediente académico en la Escuela de Estudios Empresariales de Valladolid, donde logró la diplomatura de Económicas, ya iba estudiando asignaturas sueltas para que no tuviera que perder un año de curso puente de cara a realizar la Licenciatura de Administración y Dirección de Empresas, "y eso que no tenía muy claro qué hacer al terminar"- explica, mientras repasa las ofertas de trabajo que tuvo al acabar sus estudios.
"Algunas eran muy buenas y en Soria"- matiza este chico para el que es sagrado volver en verano a Soto de San Esteban y disfrutar de tres meses de descanso, disfrutando de su pueblo o entregándose a sus deportes favoritos: el fútbol, el ciclismo y el frontón.
Lo que hace sólo en épocas vacaciones en leer, "durante las clases no tengo tiempo"- se excusa este chico que es aficionado a la novela histórica que está siendo tentado por la poesía.
"Eso es cosa de mi hermano, pero ya le he dicho que lo deje para el verano"- explica Aparicio quien asegura que sus padres se esfuerzan para lograr que los tres hermanos (uno que ha terminado Derecho, otro Ingeniería Industrial ) y él puedan estudiar y adquirir una buena formación- "yo sé que se esfuerzan para lograr que nosotros estudiemos y eso que nunca nos han dado beca porque, por poco, superan la renta máxima".
Vive con uno de sus hermanos en un piso de Valladolid que está como "cualquier piso donde viven dos solteros, más o menos arreglado para nosotros, pero que desquiciaría a mi madre si lo viera", pero aún así saca tiempo también para hacer sus tareas de casa.
El premio en metálico de este premio es de 1.500 euros, pero para Pablo es más importante la satisfacción personal.
Recuerda una ocasión en la que una joven estudiante escuchó una entrevista suya en la que hablaba del esfuerzo y la dedicación y entonces empezó a reflexionar sobre sus estudios, tanto que le habían quedado tres para septiembre y las aprobó.
"Para mí este tipo de cosas suponen una gran satisfacción si puedo servir de ejemplo para alguien y eso le motiva a superarse me siento recompensado"- presume tímidamente Aparicio.
Por ahora sólo piensa en estudiar, por lo que no se planteado alternarlo con un trabajo, ya que no tendría tiempo, pero espera tener suerte en el futuro, aunque con un expediente así, problamente, le lluevan las ofertas.
Informa Ana Hernando