La caldereta despide las fiestas de San Esteban
martes, 12 de septiembre de 2006
FIESTAS · Los fuegos artificiales volvieron a lanzarse desde el área de servicios, después de un año de cambio de ubicación desde el castillo con motivo de la ley que prohibía hacer fuego en zona arbolada.
La gran traca final y los fuegos artificiales pusieron el broche de oro a unas fiestas patronales en honor a la Virgen del Rivero y al Santo Cristo de la Buena Dicha que desde el pasado 7 de septiembre han sumergido a San Esteban de Gormaz en la algarabía, la música y la alegría propia de las fiestas.
Tras ellos la orquesta Divina puso la música en la última verbena que se celebraba en la tarde anterior.
La protagonista de la última tarde de fiestas fue la climatología que obligó a modificar algunos aspectos de la caldereta.
Desde primera hora de la tarde, los peñistas se habían congregado en esta misma zona de servicio para degustar la caldereta que hace años se realizaba con la carne de las vaquillas matadas en la becerrada popular.
Así los peñistas se congregaron entre el centro médico y la zona escolar para colocar sus mesas y disfrutar de la caldereta preparada por la cuadrilla El Peso con la colaboración de todas las peñas.
Desde primera hora de la tarde, el olor a este guiso inundó el zona de juegos proveniente de las ollas instaladas junto a la valla del campo de fútbol.
Por la mañana representantes de distintas peñas había acudido a la cocina de la
Escuela Hogar para preparar la carne, patatas y demás ingredientes de este manjar fin de fiesta.
Pero la tormenta que se avecinaba sobre San Esteban y las gotas que comenzaron a caer a partir de las seis y media de la tarde obligó a cambiar la zona de comida a la carpa del polideportivo, situada a escasos metros de la zona de reparto, para evitar que la lluvia pudiera arruinar la fiesta final.
Como el clima respetó , los cocineros comenzaron el reparto de pan, vino y caldereta, de forma gratuita, a peñistas y no peñistas que llegaban con sus platos y cazuelas a las filas organizadas para el reparto hasta la zona de cocción.
Con una merienda cena de hermandad para casi 2000 personas cientos de mesas se instalan en esta carpa para degustar la caldereta y otros platos que habían llevado los peñistas para comer con familiares y amigos.
No había sido la única actividad del día que comenzaba con la charanga sanestebeña ofreciendo las dianas más largas de estos días, con más de 2 horas de música recorriendo las calles, al igual que el tren infantil de Caja Duero recorrió las calles con los más pequeños a bordo.
Al finalizar esta excursión los sanestebeños se congregaron en la zona de las cabinas para degustar los platos de flanes de vainilla que habían preparado los chicos de la peña El Destrozo.
Tras la caldereta, los miembros de la Salmonete Band animaron con su música esta zona y fueron conduciendo a los peñistas hasta la Plaza Mayor para disfrutar del baile público y del último baile de la Rueda.
Este baile une siempre a los peñistas de distintas edades en un mismo ritmo y sirve de seña de identidad de los sanestebeños que son conscientes que tras la Rueda, y la traca final, el invierno llega a San Esteban y con él el abandono también de los veraneantes que han estado llenando las calles durante estos cinco días de fiesta.
Tras ellos la orquesta Divina puso la música en la última verbena que se celebraba en la tarde anterior.
La protagonista de la última tarde de fiestas fue la climatología que obligó a modificar algunos aspectos de la caldereta.
Desde primera hora de la tarde, los peñistas se habían congregado en esta misma zona de servicio para degustar la caldereta que hace años se realizaba con la carne de las vaquillas matadas en la becerrada popular.
Así los peñistas se congregaron entre el centro médico y la zona escolar para colocar sus mesas y disfrutar de la caldereta preparada por la cuadrilla El Peso con la colaboración de todas las peñas.
Desde primera hora de la tarde, el olor a este guiso inundó el zona de juegos proveniente de las ollas instaladas junto a la valla del campo de fútbol.
Por la mañana representantes de distintas peñas había acudido a la cocina de la
Escuela Hogar para preparar la carne, patatas y demás ingredientes de este manjar fin de fiesta.
Pero la tormenta que se avecinaba sobre San Esteban y las gotas que comenzaron a caer a partir de las seis y media de la tarde obligó a cambiar la zona de comida a la carpa del polideportivo, situada a escasos metros de la zona de reparto, para evitar que la lluvia pudiera arruinar la fiesta final.
Como el clima respetó , los cocineros comenzaron el reparto de pan, vino y caldereta, de forma gratuita, a peñistas y no peñistas que llegaban con sus platos y cazuelas a las filas organizadas para el reparto hasta la zona de cocción.
Con una merienda cena de hermandad para casi 2000 personas cientos de mesas se instalan en esta carpa para degustar la caldereta y otros platos que habían llevado los peñistas para comer con familiares y amigos.
No había sido la única actividad del día que comenzaba con la charanga sanestebeña ofreciendo las dianas más largas de estos días, con más de 2 horas de música recorriendo las calles, al igual que el tren infantil de Caja Duero recorrió las calles con los más pequeños a bordo.
Al finalizar esta excursión los sanestebeños se congregaron en la zona de las cabinas para degustar los platos de flanes de vainilla que habían preparado los chicos de la peña El Destrozo.
Tras la caldereta, los miembros de la Salmonete Band animaron con su música esta zona y fueron conduciendo a los peñistas hasta la Plaza Mayor para disfrutar del baile público y del último baile de la Rueda.
Este baile une siempre a los peñistas de distintas edades en un mismo ritmo y sirve de seña de identidad de los sanestebeños que son conscientes que tras la Rueda, y la traca final, el invierno llega a San Esteban y con él el abandono también de los veraneantes que han estado llenando las calles durante estos cinco días de fiesta.
Informa Ana Hernando