Cuarenta niños de San Esteban vibran con la música clásica

Cuarenta niños de San Esteban vibran con la música clásica
jueves, 31 de agosto de 2006

MúSICA · Acercarse a Mozart teniendo entre 3 y 9 años puede resultar complicado salvo que se cuente con unas buenas técnicas y un modelo didáctico que permita acercarse a la música clásica como un juego.

Eso es lo que están experimentando 40 chavales de San Esteban con la celebración del segundo curso “Hacia la música a través del ritmo, la danza y la canción” que se desarrolla paralelamente al Curso de Música Internacional organizado por la Cátedra Alfonso VIII.

La profesora Eva Díaz Suero es la encargada de que “cojan el gusto y entiendan la música”, para ello divide sus clases en dos grupos de edades.

Por un lado, los mayores, de entre 7 y 9 años, están apoyados en instrumentos, láminas, dibujos y audiciones y son conscientes ya de que los alumnos más mayores están realizando un curso de perfeccionamiento y de los conciertos que se celebran en la carpa o el Rivero.

Con los más pequeños, de entre 3 y 6 años, Díaz es clara: “se pretende lo mismo”, pero la idea es que se acerquen a la música a pesar de que se trata de un alumnado muy variado.

Los pequeños se toman esta experiencia de manera distinta a las clases habituales, donde se les dan nociones de una manera más académica.

Aquí aprender de música clásica es un juego y prueba del gusto que toman a estas clases es que los niños repiten experiencia y van “contentos y con ganas”.

En el caso de los mayores, además, se ha notado también como durante el curso escolar han adquirido conocimientos musicales, lo que permite llevar las clases con un ritmo distinto.

Las clases se desarrollan en el Colegio Virgen del Rivero y su biblioteca se ha transformado, por unos días, en una sala de conciertos.

Sobre la mesa descansan xilófonos, tambores y flautas y dibujos que permiten descubrir que este año se celebra no sólo el aniversario de Mozart, sino también de Shostakovich.

Caminar por unos pasillos que durante el curso escolar están silenciosos durante las clases y sólo se rompe ese silencio en las salidas al recreo, es una experiencia nueva.

Mientras los niños más acompañados de Eva Díaz al curso de música, por los pasillos se oyen piezas de música clásica que tanto alumnos en sus clases, como profesores en sus ensayos previos al concierto están perfeccionando.

De esa manera uno se envuelven en un mar de sensaciones que se materializan en su clase con cuentos, juegos, musicoterapia, danzas del mundo, melodía y canción.

El sábado en la clausura final, donde los alumnos del curso de música Internacional, los pequeños recibirán su diploma que acredita sus conocimientos musicales y esperarán la llegada del siguiente verano para cambiar durante unas horas la piscina, el parque o la televisión por sinfonías, orquestas y acordes.
Informa Ana Hernando