Casi un centenar de alumnos se empapan de cuerda y piano
miércoles, 30 de agosto de 2006
MúSICA · Un total de 95 alumnos participan durante estos días en clases de instrumento individual diaria, clases magistrales con los profesores invitados, clases de música de cámara, de orquesta, y ensayos con los pianistas acompañantes del curso.
Desde el pasado día 23 y hasta el sábado, la Escuela Hogar de San Esteban de Gormaz se ha convertido en un fortín para los amantes de la música clásica, gracias al VII Curso Internacional de Música que organiza la Universidad Alfonso VIII, con el apoyo de la Junta de Castilla y León, la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de la localidad, el Obispado Osma-Soria y la parroquia sanestebeña y que pretende especializarse en cuerda y piano, para diferenciarse de otros existentes en el mercado.
Además los seis mejores alumnos estarán premiados con un ciclo de tres conciertos patrocinados para la temporada 2006/2007.
En palabras del director del curso, Álvaro Huertas, los alumnos no sólo cuentan con un profesorado prestigioso, sino que además se pone en contacto a los alumnos con estrellas de la música de cámara, que les permite comprobar que el mundo al que dedican tanto esfuerzo es real.
“Tocar para ella es un lujo”- añadía Huertas refiriéndose a la prestigiosa violoncelista, María Kliegel, una de las profesoras invitadas, que ha impartido clases magistrales a los alumnos de este curso.
Los alumnos se dividen en instrumentos: 15 violas, 40 violines, 20 pianos y 20 chelos, con un nivel “cada vez superior” que acuden a esta formación estival.
Huerta destacaba que se nota que el nivel de los alumnos ha ido subiendo progresivamente, ya que este año son de grado superior y que a lo largo de estos siete años han vivido una progresión.
Los alumnos repiten de año en año y comenzaron siendo muy pequeños, por lo que ahora prácticamente van a terminar sus carreras musicales.
Pero si hay algo que destacar, además de los progresos de estos virtuosos, es la convivencia que, durante estos días reina entro los que dentro de poco estarán ocupando un puesto en una orquesta.
Cuando uno cruza las puertas de la Escuela Hogar o del Colegio Virgen del Rivero, donde se imparten las clases, parece que entrar en la trastienda de un Conservatorio o de un Auditorio y piezas de Mozart, Beethoven, Schostakovich o Sarasate envuelven al visitante trasladándole a un sala de conciertos.
Mañana y tarde, con una intensiva jornada de trabajo, los alumnos perfeccionan su técnica y consiguen coordinar piezas que mostrar en los distintos conciertos que ofrecen a lo largo de estos días, para ello la planilla de profesores de afana en limar pequeñas impurezas y depurar estilos, bien en castellano o bien en inglés, ya que, a pesar de que la mayoría de los alumnos proceden de todo el territorio nacional, este año hay también de Palestina, donde cinco alumnos han sido becados para asistir a este curso de 80 horas.
El Curso pretende, a través de su programa de intercambios, crear un ambiente enriquecedor para el alumnado, y al igual que hicieron el año pasado los alumnos y profesores provenientes de Hang- Zhou (China), lo han pensado en la presente edición con los alumnos del Conservatorio Nacional Palestino “Edward Said”.
Una oportunidad para demostrar que la música no conoce de fronteras y permite comunicarse con un lenguaje común: la armonía.
Además los seis mejores alumnos estarán premiados con un ciclo de tres conciertos patrocinados para la temporada 2006/2007.
En palabras del director del curso, Álvaro Huertas, los alumnos no sólo cuentan con un profesorado prestigioso, sino que además se pone en contacto a los alumnos con estrellas de la música de cámara, que les permite comprobar que el mundo al que dedican tanto esfuerzo es real.
“Tocar para ella es un lujo”- añadía Huertas refiriéndose a la prestigiosa violoncelista, María Kliegel, una de las profesoras invitadas, que ha impartido clases magistrales a los alumnos de este curso.
Los alumnos se dividen en instrumentos: 15 violas, 40 violines, 20 pianos y 20 chelos, con un nivel “cada vez superior” que acuden a esta formación estival.
Huerta destacaba que se nota que el nivel de los alumnos ha ido subiendo progresivamente, ya que este año son de grado superior y que a lo largo de estos siete años han vivido una progresión.
Los alumnos repiten de año en año y comenzaron siendo muy pequeños, por lo que ahora prácticamente van a terminar sus carreras musicales.
Pero si hay algo que destacar, además de los progresos de estos virtuosos, es la convivencia que, durante estos días reina entro los que dentro de poco estarán ocupando un puesto en una orquesta.
Cuando uno cruza las puertas de la Escuela Hogar o del Colegio Virgen del Rivero, donde se imparten las clases, parece que entrar en la trastienda de un Conservatorio o de un Auditorio y piezas de Mozart, Beethoven, Schostakovich o Sarasate envuelven al visitante trasladándole a un sala de conciertos.
Mañana y tarde, con una intensiva jornada de trabajo, los alumnos perfeccionan su técnica y consiguen coordinar piezas que mostrar en los distintos conciertos que ofrecen a lo largo de estos días, para ello la planilla de profesores de afana en limar pequeñas impurezas y depurar estilos, bien en castellano o bien en inglés, ya que, a pesar de que la mayoría de los alumnos proceden de todo el territorio nacional, este año hay también de Palestina, donde cinco alumnos han sido becados para asistir a este curso de 80 horas.
El Curso pretende, a través de su programa de intercambios, crear un ambiente enriquecedor para el alumnado, y al igual que hicieron el año pasado los alumnos y profesores provenientes de Hang- Zhou (China), lo han pensado en la presente edición con los alumnos del Conservatorio Nacional Palestino “Edward Said”.
Una oportunidad para demostrar que la música no conoce de fronteras y permite comunicarse con un lenguaje común: la armonía.
Informa Ana Hernando