San Esteban cerró ayer la segunda edición de Aires de Dulzaina
lunes, 31 de octubre de 2005
MúSICA · San Esteban de Gormaz cerró ayer la segunda edición de Aires de Dulzaina, la muestra que permite disfrutar de la música de este tradicional instrumento pero adaptado a estos tiempos, con sus novedades y peculiaridades.
Si el sábado los distintos grupos que ocuparon el escenario de la carpa hicieron las delicias de los asistentes, con Mayalde como grupo más novedoso, ayer fueron los pasacalles de los distintos grupos con los gigantes sanestebeños quienes animaron una mañana en la que también se pudo disfrutar de la actuación del grupo de danzas local.
Los dos grupos de danzantes interpretaron un total de seis piezas en una Plaza Mayor abarrotada, que se despedía así de este festival musical organizado por Atalaya de Soria y Portón de Castilla con la asociación de peñas, la peña El Huracán y el ayuntamiento sanestebeño, aunque Alfonso López, uno de los organizadores ha destacado el trabajo de todos los colaboradores y aseguraba que todo había salido muy bien, tanto es así que incluso la fuerte lluvia que el viernes hacía presagiar lo peor cesó en la mañana del sábado y no volvió a caer hasta la tarde noche de ayer, cuando el encuentro ya había terminado.
En el festival también ha habido un espacio para la solidaridad y en el puesto de venta de camisetas agotaron todas las unidades, incluyendo la silueta de un dulzainero, cuya recaudación iba destinada a Enrique Almendros, Quique, del grupo la Musgaña, que sufrió un derrame cerebral cuando estaba realizando una prueba de sonido en Barcelona y desde entonces permanece en coma. De esta camiseta, incluso antes de empezar Aires de Dulzaina, ya había cien unidades vendidas.
Una prueba de que son Artistas, con mayúsculas.
La segunda edición del encuentro Aires de Dulzaina sirvió para rendir honores a este instrumento y también de diversión para vecinos y visitantes.
Desde primera hora de la mañana del sábado, cuando los participantes se congregaron en las inmediaciones de la oficina de turismo, las calles de la localidad se preparaban para disfrutar de una música de hace años, pero con elementos novedosos, como se pudo ver en el escenario abierto, el Festival o el concierto.
De forma escalonada, los distintos grupos fueron saliendo tocando sus instrumentos por la calle Mayor, para dispersarse por las calles del casco histórico llevando la música a todos los hogares.
De paso, un poco de turismo, los participantes disfrutaron con las explicaciones de Carmelo Carretero en el lagar de San Miguel y en varias bodegas, donde pudieron degustar el vino de la Ribera del Duero.
Y así, con la garganta hidratada pudieron continuar con su cometido: que no parara la música.
La Plaza Mayor se convirtió en un grandioso escenario en que fueron pasando los grupos que iban a actuar por la noche.
Los chicos de Atalaya Soria que junto con Portón de Castilla, El Huracán, Ayuntamiento y la asociación de peñas han hecho posible esta fiesta, fueron de los primeros en subir al escenario.
Poco después Espremulls, Cobla Antiga dieron un anticipo de lo que iban a ofrecer en el Festival de Dulzaina, mientras que cedían el escenario a Bizkaiko Dultzineroak, quienes con acordeón y cuernos acompañaban la voz y la dulzaina de sus músicos.
También Jambrina, que ya el viernes había dado una conferencia didáctica quiso poner música al servicio del numeroso público que abarrotaba la Plaza Mayor, con un cordel, precisamente en honor a la Cañada Occidental Soriana, que une esta tierra con la del músico de Cáceres.
Y acompañados de música se encaminaron a la carpa del polideportivo, donde les esperaba una gigantesca paella realizada por la asociación de peñas.
Muchos ya ni salieron de la carpa hasta altas horas de la madrugada.
Allí, un bello escenario que simbolizaba las plazas de los pueblos estaba preparado para acoger, en primer lugar el Festival de Dulzaina con Gaiteros de Fuentearmegil, Espremulls, Cobla Antiga, Jambrina, Madrid y Juanma, Dolsainers de Faura y Bilkaiko Dultzineroak, que hicieron las delicias de los amantes de la dulzaina.
Pero la organización aún había preparado más música, por la noche, tras comprar una entrada de tres euros, la carpa se volvía a llenar para disfrutar de la actuación de Mayalde, que hacen música con casi cualquier utensilio, los aragoneses La Ronda de Boltaña y los ya conocidos Bardos, Druidas y otras movidas, de Soria.
Los dos grupos de danzantes interpretaron un total de seis piezas en una Plaza Mayor abarrotada, que se despedía así de este festival musical organizado por Atalaya de Soria y Portón de Castilla con la asociación de peñas, la peña El Huracán y el ayuntamiento sanestebeño, aunque Alfonso López, uno de los organizadores ha destacado el trabajo de todos los colaboradores y aseguraba que todo había salido muy bien, tanto es así que incluso la fuerte lluvia que el viernes hacía presagiar lo peor cesó en la mañana del sábado y no volvió a caer hasta la tarde noche de ayer, cuando el encuentro ya había terminado.
En el festival también ha habido un espacio para la solidaridad y en el puesto de venta de camisetas agotaron todas las unidades, incluyendo la silueta de un dulzainero, cuya recaudación iba destinada a Enrique Almendros, Quique, del grupo la Musgaña, que sufrió un derrame cerebral cuando estaba realizando una prueba de sonido en Barcelona y desde entonces permanece en coma. De esta camiseta, incluso antes de empezar Aires de Dulzaina, ya había cien unidades vendidas.
Una prueba de que son Artistas, con mayúsculas.
La segunda edición del encuentro Aires de Dulzaina sirvió para rendir honores a este instrumento y también de diversión para vecinos y visitantes.
Desde primera hora de la mañana del sábado, cuando los participantes se congregaron en las inmediaciones de la oficina de turismo, las calles de la localidad se preparaban para disfrutar de una música de hace años, pero con elementos novedosos, como se pudo ver en el escenario abierto, el Festival o el concierto.
De forma escalonada, los distintos grupos fueron saliendo tocando sus instrumentos por la calle Mayor, para dispersarse por las calles del casco histórico llevando la música a todos los hogares.
De paso, un poco de turismo, los participantes disfrutaron con las explicaciones de Carmelo Carretero en el lagar de San Miguel y en varias bodegas, donde pudieron degustar el vino de la Ribera del Duero.
Y así, con la garganta hidratada pudieron continuar con su cometido: que no parara la música.
La Plaza Mayor se convirtió en un grandioso escenario en que fueron pasando los grupos que iban a actuar por la noche.
Los chicos de Atalaya Soria que junto con Portón de Castilla, El Huracán, Ayuntamiento y la asociación de peñas han hecho posible esta fiesta, fueron de los primeros en subir al escenario.
Poco después Espremulls, Cobla Antiga dieron un anticipo de lo que iban a ofrecer en el Festival de Dulzaina, mientras que cedían el escenario a Bizkaiko Dultzineroak, quienes con acordeón y cuernos acompañaban la voz y la dulzaina de sus músicos.
También Jambrina, que ya el viernes había dado una conferencia didáctica quiso poner música al servicio del numeroso público que abarrotaba la Plaza Mayor, con un cordel, precisamente en honor a la Cañada Occidental Soriana, que une esta tierra con la del músico de Cáceres.
Y acompañados de música se encaminaron a la carpa del polideportivo, donde les esperaba una gigantesca paella realizada por la asociación de peñas.
Muchos ya ni salieron de la carpa hasta altas horas de la madrugada.
Allí, un bello escenario que simbolizaba las plazas de los pueblos estaba preparado para acoger, en primer lugar el Festival de Dulzaina con Gaiteros de Fuentearmegil, Espremulls, Cobla Antiga, Jambrina, Madrid y Juanma, Dolsainers de Faura y Bilkaiko Dultzineroak, que hicieron las delicias de los amantes de la dulzaina.
Pero la organización aún había preparado más música, por la noche, tras comprar una entrada de tres euros, la carpa se volvía a llenar para disfrutar de la actuación de Mayalde, que hacen música con casi cualquier utensilio, los aragoneses La Ronda de Boltaña y los ya conocidos Bardos, Druidas y otras movidas, de Soria.
Informa Ana Hernando