Las mujeres de Peñalba toman la calle
jueves, 5 de febrero de 2004
PEñALBA DE SAN ESTEBAN · Las mujeres de Peñalba de San Esteban un año más han salido a la calle para decir que el 5 de febrero celebran el día de su patrona. Y lo han hecho ataviadas con el traje regional, como suele ser habitual y con buen humor, como es habitual.
Desde las diez de la mañana han estado en la calle cantando y parando a los vehículos que pasaban recordándoles que celebraban la festividad de una mujer que representa, en la simbología cristiana al resto de mujeres del mundo.
Santa Águeda poseía todo lo que una joven podía desear en su época.
Una familia distinguida y belleza extraordinaria, pero además tenía una fuerte fe en Jesucristo, y lo demostró cuando el Senador Quintianus se aprovechó de la persecución del emperador Decio contra los cristianos para intentar poseerla.
Las propuestas del senador fueron resueltamente rechazadas por la joven virgen, que ya se había comprometido con otro esposo: Jesucristo.
Quintianus no se dio por vencido y la entregó en manos de Afrodisia, una mujer malvada, con la idea de que esta la sedujera con las tentaciones del mundo.
Pero sus malas artes se vieron fustigadas por la virtud y la fidelidad a Cristo que demostró Santa Águeda.
Quintianus entonces, poseído por la ira, torturó a la joven virgen cruelmente, hasta llegar a ordenar que se le corten ambos pechos, lo que hizo que Santa Águeda le contestara: "Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?".
La santa fue consolada con una visión de San Pedro quién, milagrosamente, la sanó.
Eso es lo que cuenta la leyenda sobre esta mujer italiana, pero en Peñalba olvidaron esos dolores que padeció su santa para parar a los hombres que pasaban por la carretera y “obligarles” a contribuir con un donativo a cambio de licor y pastas e invitarles a celebrar con ellas esta fiesta, que contó con misa, comida y la actuación del grupo de dulzaineros de El Burgo de Osma, los únicos hombres que permanecieron con ellas el resto del tiempo.
El domingo celebraran su patrona las mujeres de San Esteban, que lo han aplazado hasta esta fecha.
Santa Águeda poseía todo lo que una joven podía desear en su época.
Una familia distinguida y belleza extraordinaria, pero además tenía una fuerte fe en Jesucristo, y lo demostró cuando el Senador Quintianus se aprovechó de la persecución del emperador Decio contra los cristianos para intentar poseerla.
Las propuestas del senador fueron resueltamente rechazadas por la joven virgen, que ya se había comprometido con otro esposo: Jesucristo.
Quintianus no se dio por vencido y la entregó en manos de Afrodisia, una mujer malvada, con la idea de que esta la sedujera con las tentaciones del mundo.
Pero sus malas artes se vieron fustigadas por la virtud y la fidelidad a Cristo que demostró Santa Águeda.
Quintianus entonces, poseído por la ira, torturó a la joven virgen cruelmente, hasta llegar a ordenar que se le corten ambos pechos, lo que hizo que Santa Águeda le contestara: "Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?".
La santa fue consolada con una visión de San Pedro quién, milagrosamente, la sanó.
Eso es lo que cuenta la leyenda sobre esta mujer italiana, pero en Peñalba olvidaron esos dolores que padeció su santa para parar a los hombres que pasaban por la carretera y “obligarles” a contribuir con un donativo a cambio de licor y pastas e invitarles a celebrar con ellas esta fiesta, que contó con misa, comida y la actuación del grupo de dulzaineros de El Burgo de Osma, los únicos hombres que permanecieron con ellas el resto del tiempo.
El domingo celebraran su patrona las mujeres de San Esteban, que lo han aplazado hasta esta fecha.
Informa Ana Hernando