La octava representación del belén viviente trajo novedades
viernes, 26 de diciembre de 2003
OCIO · La octava representación del belén viviente en San Esteban de Gormaz volvió a poner de manifiesto la importancia que tiene la participación de los sanestebeños para realizar todo tipo de actividades.
La representación de anoche es uno de los actos más relevantes en la agenda cultural anual de la Villa y es posible gracias a la participación desinteresada de muchos vecinos.
El público se lo quiso agradecer y abarrotó, como suele ser habitual todos los años, la barbacana del Duero para observar la transformación del paraje del Sotillo en un día especial en la aldea de Belén de Judá.
Con el texto de Fernando García que el propio autor ha reformado para esta edición, los más de 85 actores dieron vida a la Virgen María, San José, soldados, mercaderes, barqueros, mendigos, tullidos, leñadores, herreros, carpinteros, molineros, panaderos, mesoneros o pastores, que recrearon, por media hora, lo que fue el nacimiento de Jesús, hace ya más de 2.000 años.
El parque se traslada al pasado y pone en escena el trabajo que durante un mes ha tenido ocupados a estos 86 actores aficionados, a los 30 intérpretes de la Coral Villa de San Esteban que pusieron a prueba sus voces desafiando al frío con tres villancicos y a las otras 14 personas que se encuentran fuera de escena, pero cuyo trabajo es necesario para la perfecta visión del belén, como sonido, electricidad o diversos colaboradores.
La historia es conocida: la llegada de José y María a Belén y cómo el niño Jesús acaba naciendo en un portal.
Una historia conocida para todos, pero que anoche logró emocionar al público, en parte, gracias a una interpretación novedosa con la actuación de Cristina Catalina, que fue llevando de la mano al público para explicarle cómo era la vida y basándose, en el texto histórico, centrar la emoción en el lado humano.
El belén viviente de San Esteban cumplió anoche ocho años de vida y ya no hay duda de que está perfectamente consolidado en el programa navideño, con novedades cada año que mejoran la representación.
Ahora sólo queda el reconocimiento de este acto fuera de la propia localidad, ya que los vecinos se muestran orgullosos del trabajo que realizan los participantes y eso se vería reforzado con una mayor asistencia de público que no fuera de la Villa, para mostrar, al resto de los sorianos, cómo ven la Navidad en San Esteban de Gormaz.
Este año, el belén viviente de San Esteban ha contado con novedades.
Además de la duración, que fue un poco más larga, rozando la media hora, también ha habido novedades importantes en el escenario.
Una de ellas es la incorporación de un molino y de una escuela, que daban más vida al pueblo de Belén de Judá.
Pero sobre todo, lo que más ha destacado ha sido la puesta en escena.
Normalmente, la representación era una interpretación muda que actuaba según una voz en off, pero este año, la novedad ha llegado de la mano de Cristina Catalina, que ha sido el personaje, que ayudado de micrófono inalámbrico y alumbrada en todo momento por un haz de luz procedente de un foco móvil (otra innovación) ha ida narrando la historia sobre el mismo escenario, lo que le ha dado más dinamismo y ha servido para entender mejor el guión, escrito por Fernando García.
Además la música también ha contado con una novedad importante: la participación de la Coral Villa de San Esteban, que desafiaron al frío y sacaron tres villancicos de sus cuerdas vocales, para que el belén tuviera más consistencia.
Ahora ya no eran sólo los villancicos de un cassette, ni la música ambiental que acompaña a la interpretación, sino que esta asociación de la Villa participaba de forma dinámica y se involucraba en esta actividad.
Por tanto las innovaciones en iluminación, sonido y, sobre todo, interpretación, han servido para dar vida y originalidad a esta representación del belén viviente, y hacer que no caiga en los tópicos, ni sea una repetición anual, por lo que el público que ha repetido se ha llevado un buen sabor de boca y mantiene la ilusión de repetir en próximas ediciones.
El público se lo quiso agradecer y abarrotó, como suele ser habitual todos los años, la barbacana del Duero para observar la transformación del paraje del Sotillo en un día especial en la aldea de Belén de Judá.
Con el texto de Fernando García que el propio autor ha reformado para esta edición, los más de 85 actores dieron vida a la Virgen María, San José, soldados, mercaderes, barqueros, mendigos, tullidos, leñadores, herreros, carpinteros, molineros, panaderos, mesoneros o pastores, que recrearon, por media hora, lo que fue el nacimiento de Jesús, hace ya más de 2.000 años.
El parque se traslada al pasado y pone en escena el trabajo que durante un mes ha tenido ocupados a estos 86 actores aficionados, a los 30 intérpretes de la Coral Villa de San Esteban que pusieron a prueba sus voces desafiando al frío con tres villancicos y a las otras 14 personas que se encuentran fuera de escena, pero cuyo trabajo es necesario para la perfecta visión del belén, como sonido, electricidad o diversos colaboradores.
La historia es conocida: la llegada de José y María a Belén y cómo el niño Jesús acaba naciendo en un portal.
Una historia conocida para todos, pero que anoche logró emocionar al público, en parte, gracias a una interpretación novedosa con la actuación de Cristina Catalina, que fue llevando de la mano al público para explicarle cómo era la vida y basándose, en el texto histórico, centrar la emoción en el lado humano.
El belén viviente de San Esteban cumplió anoche ocho años de vida y ya no hay duda de que está perfectamente consolidado en el programa navideño, con novedades cada año que mejoran la representación.
Ahora sólo queda el reconocimiento de este acto fuera de la propia localidad, ya que los vecinos se muestran orgullosos del trabajo que realizan los participantes y eso se vería reforzado con una mayor asistencia de público que no fuera de la Villa, para mostrar, al resto de los sorianos, cómo ven la Navidad en San Esteban de Gormaz.
Este año, el belén viviente de San Esteban ha contado con novedades.
Además de la duración, que fue un poco más larga, rozando la media hora, también ha habido novedades importantes en el escenario.
Una de ellas es la incorporación de un molino y de una escuela, que daban más vida al pueblo de Belén de Judá.
Pero sobre todo, lo que más ha destacado ha sido la puesta en escena.
Normalmente, la representación era una interpretación muda que actuaba según una voz en off, pero este año, la novedad ha llegado de la mano de Cristina Catalina, que ha sido el personaje, que ayudado de micrófono inalámbrico y alumbrada en todo momento por un haz de luz procedente de un foco móvil (otra innovación) ha ida narrando la historia sobre el mismo escenario, lo que le ha dado más dinamismo y ha servido para entender mejor el guión, escrito por Fernando García.
Además la música también ha contado con una novedad importante: la participación de la Coral Villa de San Esteban, que desafiaron al frío y sacaron tres villancicos de sus cuerdas vocales, para que el belén tuviera más consistencia.
Ahora ya no eran sólo los villancicos de un cassette, ni la música ambiental que acompaña a la interpretación, sino que esta asociación de la Villa participaba de forma dinámica y se involucraba en esta actividad.
Por tanto las innovaciones en iluminación, sonido y, sobre todo, interpretación, han servido para dar vida y originalidad a esta representación del belén viviente, y hacer que no caiga en los tópicos, ni sea una repetición anual, por lo que el público que ha repetido se ha llevado un buen sabor de boca y mantiene la ilusión de repetir en próximas ediciones.
Informa Ana Hernando