La Escuela Hogar unirá a golpe de pedal las atalayas sorianas

La Escuela Hogar unirá a golpe de pedal las atalayas sorianas
martes, 29 de abril de 2003

EDUCACIóN · La Escuela Hogar y el Colegio volverán a unir deporte e historia en una nueva ruta, que este año les lleva a pedalear por la frontera que trazaron en el siglo X moros y cristianos y que hoy se mantiene de pie en forma de atalayas.

Precisamente ese ha sido el nombre elegido, Ruta de las Atalayas, por estos casi cien ciclistas, entre los 80 alumnos y 12 profesores que cabalgarán en sus caballos de hierro entre Ágreda y San Esteban camuflándose entre fortalezas, torreones y atalayas durante el puente de mayo.

Si para las agencias de viaje supone la ilusión por el incremento de ventas, para estos jóvenes, el puente implica la ilusión por la superación, el esfuerzo y la convivencia y de conocer, desde su privilegiado asiento, las tierras que hace ya siglos fueron testigos de la convivencia entre distintas religiones y que al amparo del Moncayo, el Urbión o la Sierra Pela dieron el esplendor a estas tierras.

Entre los objetivos que se marcan en el inicio de la ruta está conocer los hechos históricos de estos siglos, así como valorar la importancia que tuvo su localidad en este momento.

Dadas las características de la actividad, también podrán desarrollar cualidad físicas y capacidad de convivencia y aprender con las costumbres, monumentos y culturas de los habitantes vecinos.

Si el año pasado fue Almanzor el protagonista de su aventura, ahora tampoco abandonan a los árabes, porque ellos, aunque no supieron adaptarse del todo al duro clima de la submeseta norte, sí supieron imprimir costumbres y carácter que han pervivido hasta nuestros días.

Estos chavales darán una muestra de coraje y adaptación al entorno y, durante cinco días, colonizarán una tierra de nadie que pertenece a todos.

El Duero, el padre río, actúa de as de guía en esta ruta que visitará Ágreda, Almenar, Almazán, Barca, Nolay, Noviercas, Gormaz, Caracena hasta volver, como las tropas al campamento, al punto de salida que es San Esteban de Gormaz.

De allí partirán el miércoles por la tarde en autobús en dirección a Ágreda.

En la villa de las tres culturas abandonarán los medios de transporte de motor para valerse de sus pies y su ilusión.

Allí, en la plaza mayor agredeña representarán su obra, En el museo de cera: galería de la Edad Media, que estrenaron en el marzo cultural de San Esteban.

Judíos, moros y cristianos les darán una visión de conjunto de lo que va a ser esta ruta, que en su segundo día, el 1 de mayo, les llevará por tierras del Moncayo y de Bécquer hasta Almenar, donde pasarán la segunda noche.

Con el espíritu fuerte y sin apenas cansancio afrontarán la segunda etapa: la que les llevará el día 2 por tierras de Gómara y Almazán (incluída una visita a la Feria de Caza que se va a celebrar en la localidad adnamantina) hasta Barca, donde las estrellas les protegerán y recargará sus pilas.

El sábado necesitarán esas energías para afrontar el tramo que separa Barca de Caracena, atravesando la fortaleza califal de Gormaz, donde recordarán tiempos pasados, y el valle de Carrascosa, donde pasarán la noche en el Campamento Las Praderas.

Sólo una etapa para llegar al destino final y ganar esta batalla: la lucharán el domingo regresando a su localidad, pero con una nueva ascensión: la atalaya de Quintanilla de Tres Barrios y dedicar, en su regreso a casa, el mejor regalo a las madres: una auténtica proeza extraída de tiempos de Al-Andalus.
Informa Ana Hernando