Un sanestebeño recupera tras una persecución su coche robado

Un sanestebeño recupera tras una persecución su coche robado
martes, 19 de marzo de 2002

SOCIEDAD · El propietario de un coche robado recupera su vehículo tras una persecución por carreteras burgalesas. Propio de una película de Ridley Scott, la aparición del coche robado el pasado lunes en capital ha terminado con éxito.

El lunes 11, un Toyota Land Cruise, propiedad de un vecino de San Esteban de Gormaz, estaba estacionado a la puerta de una nave industrial en la calle Fuentes de la capital.

Su propietario y el acompañante, que sólo tenían que recoger un paquete en la nave, dejaron las llaves puestas y procedieron a hacer su trabajo. Dos minutos después salían de la nave cuando vieron como dos personas se habían subido en su vehículo y se daban a la fuga.

Esa misma tarde, otro vecino sanestebeño veía el vehículo en el puerto de Piqueras. Hasta aquí podría ser un robo más, pero el azar jugó una mala pasado a los ladrones.

Ya habían dado el vehículo por perdido, cuando el viernes el propietario regresaba a su domicilio tras una reunión en Burgos, por la carretera de Santander. Al pasar junto a una estación de servicio observan un vehículo con las mismas características del robado.

El comentario parecía inevitable: “Fíjate un coche como el tuyo”, y entonces, al rebasar la altura de la gasolinera pueden ver la matrícula “es tu coche”- exclama el acompañante, que era su hija.

La razón dictaba dar parte a la Policía, pero los nervios se apoderan del propietario del vehículo, que da la vuelta, entra en la estación de servicio y aparca cortando el paso al vehículo robado, donde estaba montados los dos ladrones.

Se baja del coche y busca en el maletero un objeto contundente con el que romper la luna de su propio vehículo (el robado) para que los ladrones, no se puedan dar a la fuga. Los nervios le impiden ver el gato y el único objeto que encuentra es el maletín que contiene los triángulo señalizadores.

Entonces cierra el maletero y se los lanza contra la luna. No consigue romper el cristal, pero alerta a los ladrones que se dan a la fuga con el vehículo robado.

El propietario, vuelve a montarse en su coche, y decide emprender la persecución, a pesar de la sospecha de haber visto un arma a los ladrones, que recogen ya en marcha a un acompañante que estaba en la tienda de la estación de servicio.

La carretera de Santander se convierte en una pista de carreras, que recoge todos los ingredientes propios de las infracciones de circulación de tráfico.

El propietario persigue su propio vehículo, mientras el acompañante llama por el teléfono móvil a la Policía, quien se pone en marcha en ese mismo momento.

Pero los ladrones llevan ventaja y corren, superando los 160 kilómetros por hora, por una carretera convencional, con lo que los adelantamientos resultan complicados.

En ocasiones el acompañante aconseja la retirada “vamos a tener un accidente”, teme, porque a los ladrones no les importan líneas continuas, cambios de rasante, ni señales prohibitivas. Pero el propietario no quiere abandonar la carrera, e intenta darles alcance.

Los vehículos que circulan en ese momento por la carretera de Santander no cesan de pitar. Piensan que quizás se trate de una carrera de kamikazes, y la circulación es abundante, ya que se trata de un viernes de puente.

Durante todo este tiempo los adelantamientos peligrosos han sido muchos y la conversación con la Policía permanente, informándoles en todo momento de la posición de los ladrones.

Cerca del kilómetro 30, en sentido Santander, hay una curva de la carretera antigua, por donde se meten los ladrones. Sus seguidores no pueden reaccionar a tiempo y continúan la marcha.

Rápidamente dan la vuelta, pero ya no están en el camino (que estaba cortado por obras). Regresan hacia Burgos, consigue alcanzar casi al vehículo y lo vuelven a perseguir durante otros cinco kilómetros, hasta que el intenso tráfico hace que le pierdan la pista.

Entonces piensan que su carrera ha terminado y con ella sus esperanzas de recuperar su coche. Aún así retoman la dirección de Santander de nuevo para preguntar en la zona donde les vieron por última vez, junto a otra gasolinera.

El trabajador de la gasolinera les informa de que en un camino a 100 metros había volcado un todoterreno y los ocupantes habían corrido hacia el monte.

Van hacia allí y el propietario descubre su coche volcado y en marcha en un camino rural. La Policía llegó al momento y comenzó a buscarlos por el monte.

Ahora sí, la carrera había terminado. Su coche estaba allí y numerosas patrullas de Guardias Civiles, Policías y especialistas se dedicaban a hacer su trabajo: localizar a los ladrones.

Los ladrones y su acompañante han sido arrestados a lo largo del fin de semana, según informaba un vecino de la zona.
Informa Ana Hernando