Los cazadores protestan por el canal de Ines
martes, 4 de junio de 2002
REGIONAL · Los cazadores de la comarca de San Esteban reclaman medidas para que se solucionen los problemas del canal de Ines, mientras denuncian la muerte de animales cuando acuden a beber agua.
El prolema afecta a las localidades de Olmillos, Aldea, Atauta y San Esteban de Gormaz y estas muertes suponen una pérdida de ingresos para los cotos de alrededor de diez millones de pesetas.
Los cazadores de la comarca han reclamado que se tomen medidas para evitar las muertes de animales salvajes, especialmente corzos, en el canal de Ines.
Denuncian que durante los últimos diez años han aparecido ahogados en este canal alrededor de un centenar de corzos, además de otros animales como jabalíes o liebres.
Según los cazadores, los animales acuden a beber al canal de riego de Ines y después no pueden salir de él.
El tramo más problemétocop y en el que suelen aparecer los cadáveres de los animales muertos es de unos cuatro o cinco kilómetros entre las localidades de Aldea y Olmillos.
Los cazadores ya se pusieron en contacto con la Confederación Hidrográfica del Duero hace dos años para solucionar el problema aunque las pocas medidas tomadas no han surtido efecto.
Los cazadores creen que estos animales muertos suponen una pérdida de ingresos para los cotos que se pueden cifrar en diez millones de pesetas.
Además los cazadores también se han reunido con los responsables de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León para buscar soluciones a este problema entre las que apuntan el vallado del canal.
Los cazadores de la comarca han reclamado que se tomen medidas para evitar las muertes de animales salvajes, especialmente corzos, en el canal de Ines.
Denuncian que durante los últimos diez años han aparecido ahogados en este canal alrededor de un centenar de corzos, además de otros animales como jabalíes o liebres.
Según los cazadores, los animales acuden a beber al canal de riego de Ines y después no pueden salir de él.
El tramo más problemétocop y en el que suelen aparecer los cadáveres de los animales muertos es de unos cuatro o cinco kilómetros entre las localidades de Aldea y Olmillos.
Los cazadores ya se pusieron en contacto con la Confederación Hidrográfica del Duero hace dos años para solucionar el problema aunque las pocas medidas tomadas no han surtido efecto.
Los cazadores creen que estos animales muertos suponen una pérdida de ingresos para los cotos que se pueden cifrar en diez millones de pesetas.
Además los cazadores también se han reunido con los responsables de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León para buscar soluciones a este problema entre las que apuntan el vallado del canal.
Informa Ana Hernando