Almanzor homenajeado por la Escuela Hogar a golpe de pedales
lunes, 6 de mayo de 2002
EDUCACIóN · Durante cuatro días, unos ochenta chavales han recorrido 210 kilómetros que repasan las últimas batallas del caudillo árabe, desde Alcozar hasta Medinaceli. Han recorrido esta distancia en bicicleta de montaña y han representado un sainete.
Ayer, domingo, llegaron a San Esteban. En sus rostros apenas había cansancio por los 210 kilómetros que habían realizado, tan sólo la ilusión por la última prueba que les quedaba: la representación del sainete “Ocurrió hace mil años” ante su público más crítico, el sanestebeño.
La marcha comenzó el pasado fin de semana con la ruta de la piedra sillada, en la que recuerda la batalla que perdió el conde castellano, Garcia Fernández en Alcozar.
El viernes iniciaron esta nueva aventura que combina le deporte, la historia, la cultura y la convivencia.
Tras visitar Muriel de la Fuente y la Fuentona, llegaron, el sábado, a Catalañazor, donde realizaron la segunda representación del sainete “Ocurrió hace mil años”, acompañados de tres dulzaineros del grupo Atalaya, que tras realizar un pasacalles por la villa acudieron al royo para la representación.
En Calatañazor hace mil años cayó derrotado el más bravo y victorioso de los caudillos árabes, Almanzor, que perdió la batalla del valle de la sangre y herido de muerte quiso abandonar tierras sorianas para morir en tierra árabe.
Después continuaron la marcha y llegaron hasta Rioseco, donde se tropezaron con la procesión de San Torcuato y allí acompañaron a los vecinos en la tradicional procesión, dando una nota de color a esta fiesta.
Continuaron hasta Berlanga de Duero, donde pararon a comer una paella, que les habían preparado unos colaboradores sanestebeños, en el polideportivo municipal.
Con energías renovadas continuaron la marcha sabiendo que hace mil años Almanzor recorrió esas tierras en peores condiciones.
Su siguiente parada fue Bordecorex, una localidad de la que cuenta la leyenda falleció el caudillo árabe, pero que los ciclistas aprovecharon para conocer un pasado más reciente, el de las antiguas escuelas, que actualmente alberga un museo.
Después volvieron a tomar sus bicis y se dirigieron a su destino final: Barahona, donde pasaron la noche antes de la última etapa de su viaje.
El domingo era una pequeña etapa (27 kilómetros) que separaban Barahona de Medinaceli.
Y hasta allí llegaron los ciclistas, una expedición de cien bicis, dando color a las carreteras del sur de Soria.
El tiempo respetó hasta que el último ciclista subió la cuesta de la Ciudad del Cielo. Entonces la lluvia comenzó a caer y la representación del sainete tuvo que esperar unos minutos.
Así dieron tiempo a llegar a la plaza a los turistas y vecinos de la villa, que vieron en voces jóvenes el relato de la historia de Almanzor.
Después de comer un autobús les recogió y les trasladó a San Esteban de Gormaz, por el camino los chavales pudieron disfrutar de la lectura de dos libros, sobre el Cid y sobre las setas en la zona de Almazán, que les habían regalado los miembros de ADEMA.
A las siete y media, como si de una verdadera batalla se tratara tenían la última prueba.
Después de superar los kilómetros debían vencer la batalla del mal tiempo.
San Esteban les recibió con lluvia, pero ellos sacaron fuerzas de flaqueza para interpretar magistralmente “Ocurrió hace mil años”, levantando los aplausos de todos los asistentes, que premiaron así su duro trabajo.
Porque la Escuela Hogar Alfonso VIII y el Colegio Virgen del Rivero de San Esteban han escrito el capítulo más duro y emotivo del milenario de Almanzor: una batalla de kilómetros que termina en el mismo lugar de origen, hoy San Esteban de Gormaz, hace años, Castromoro.
La marcha comenzó el pasado fin de semana con la ruta de la piedra sillada, en la que recuerda la batalla que perdió el conde castellano, Garcia Fernández en Alcozar.
El viernes iniciaron esta nueva aventura que combina le deporte, la historia, la cultura y la convivencia.
Tras visitar Muriel de la Fuente y la Fuentona, llegaron, el sábado, a Catalañazor, donde realizaron la segunda representación del sainete “Ocurrió hace mil años”, acompañados de tres dulzaineros del grupo Atalaya, que tras realizar un pasacalles por la villa acudieron al royo para la representación.
En Calatañazor hace mil años cayó derrotado el más bravo y victorioso de los caudillos árabes, Almanzor, que perdió la batalla del valle de la sangre y herido de muerte quiso abandonar tierras sorianas para morir en tierra árabe.
Después continuaron la marcha y llegaron hasta Rioseco, donde se tropezaron con la procesión de San Torcuato y allí acompañaron a los vecinos en la tradicional procesión, dando una nota de color a esta fiesta.
Continuaron hasta Berlanga de Duero, donde pararon a comer una paella, que les habían preparado unos colaboradores sanestebeños, en el polideportivo municipal.
Con energías renovadas continuaron la marcha sabiendo que hace mil años Almanzor recorrió esas tierras en peores condiciones.
Su siguiente parada fue Bordecorex, una localidad de la que cuenta la leyenda falleció el caudillo árabe, pero que los ciclistas aprovecharon para conocer un pasado más reciente, el de las antiguas escuelas, que actualmente alberga un museo.
Después volvieron a tomar sus bicis y se dirigieron a su destino final: Barahona, donde pasaron la noche antes de la última etapa de su viaje.
El domingo era una pequeña etapa (27 kilómetros) que separaban Barahona de Medinaceli.
Y hasta allí llegaron los ciclistas, una expedición de cien bicis, dando color a las carreteras del sur de Soria.
El tiempo respetó hasta que el último ciclista subió la cuesta de la Ciudad del Cielo. Entonces la lluvia comenzó a caer y la representación del sainete tuvo que esperar unos minutos.
Así dieron tiempo a llegar a la plaza a los turistas y vecinos de la villa, que vieron en voces jóvenes el relato de la historia de Almanzor.
Después de comer un autobús les recogió y les trasladó a San Esteban de Gormaz, por el camino los chavales pudieron disfrutar de la lectura de dos libros, sobre el Cid y sobre las setas en la zona de Almazán, que les habían regalado los miembros de ADEMA.
A las siete y media, como si de una verdadera batalla se tratara tenían la última prueba.
Después de superar los kilómetros debían vencer la batalla del mal tiempo.
San Esteban les recibió con lluvia, pero ellos sacaron fuerzas de flaqueza para interpretar magistralmente “Ocurrió hace mil años”, levantando los aplausos de todos los asistentes, que premiaron así su duro trabajo.
Porque la Escuela Hogar Alfonso VIII y el Colegio Virgen del Rivero de San Esteban han escrito el capítulo más duro y emotivo del milenario de Almanzor: una batalla de kilómetros que termina en el mismo lugar de origen, hoy San Esteban de Gormaz, hace años, Castromoro.
Informa Ana Hernando