Más de mil visitantes en la tercera edición del Mercado Medieval
sábado, 25 de agosto de 2001
TURISMO · Más de mil personas se acercaron en la jornada de ayer a visitar San Esteban de Gormaz para descubrir un mercado medieval, que va tomando forma y que se sigue superando año tras año.
Más de mil personas se acercaron en la jornada de ayer a visitar San Esteban de Gormaz para descubrir un mercado medieval, que va tomando forma y que se sigue superando año tras año. Además de los vecinos de San Esteban, cuya participación es fundamental para desarrollar este mercado, la compañía de teatro Gusarapo, recreó en el centro histórico de la villa un Gran Mercado, donde más de 60 puestos mostraban productos de la época.
Chocolates, dulces, vinos, embutidos, cuero y artesanía se sucedían en los puestos del mercado preparados para la ocasión con vestimenta de la época. Además, los vecinos de San Esteban, participan activamente en esta fiesta, que ya cumple tres años, y se caracterizan como los habitantes de un San Esteban del siglo XI, probablemente como los que encontró el Cid a su paso por la villa. Disfrazados de moros o cristianos, porque San Esteban era tierra de nadie y la convivencia era pacífica en esta ribera del Duero, los vecinos también montan sus puestos. Las panaderías, zapaterías o tiendas de alimentación salen a la calle, en los alrededores de la Plaza Mayor, para mostrar sus productos, hacer negocio y disfrutar de una jornada festiva.
Para el día de hoy está previsto que el número de turistas se incremente, aprovechando el buen tiempo y la jornada festiva.
Poder pasear en dromedario se convirtió en una de las actividades novedadosas de la jornada, y contemplar, desde tan peculiar medio de transporte, como era hace unos años San Esteban. Otros, más aficionados al arte, podían disfrutar de la visita a los dos ejemplo románicos que se conservan en la localidad y quien sabe si ser el afortunado que pruebe el mágico elixir para la fertilidad o el mal de amores, que un misterioso fraile entregaba a la entrada de la iglesia de San Miguel. Para los que quieran disfrutar del vino de la ribera, la ocasión la tienen en una bodega que permite saborear el buen tinto, algo que también haría en su día Don Rodrigo.
Chocolates, dulces, vinos, embutidos, cuero y artesanía se sucedían en los puestos del mercado preparados para la ocasión con vestimenta de la época. Además, los vecinos de San Esteban, participan activamente en esta fiesta, que ya cumple tres años, y se caracterizan como los habitantes de un San Esteban del siglo XI, probablemente como los que encontró el Cid a su paso por la villa. Disfrazados de moros o cristianos, porque San Esteban era tierra de nadie y la convivencia era pacífica en esta ribera del Duero, los vecinos también montan sus puestos. Las panaderías, zapaterías o tiendas de alimentación salen a la calle, en los alrededores de la Plaza Mayor, para mostrar sus productos, hacer negocio y disfrutar de una jornada festiva.
Para el día de hoy está previsto que el número de turistas se incremente, aprovechando el buen tiempo y la jornada festiva.
Poder pasear en dromedario se convirtió en una de las actividades novedadosas de la jornada, y contemplar, desde tan peculiar medio de transporte, como era hace unos años San Esteban. Otros, más aficionados al arte, podían disfrutar de la visita a los dos ejemplo románicos que se conservan en la localidad y quien sabe si ser el afortunado que pruebe el mágico elixir para la fertilidad o el mal de amores, que un misterioso fraile entregaba a la entrada de la iglesia de San Miguel. Para los que quieran disfrutar del vino de la ribera, la ocasión la tienen en una bodega que permite saborear el buen tinto, algo que también haría en su día Don Rodrigo.
Informa Ana Hernando