Los sanestebeños despidieron el carnaval con frío
jueves, 1 de marzo de 2001
OCIO · Los actos terminaron ayer, martes de Carnaval, con el tradicional entierro de la Sardina en la placituela, acompañados de la Salmonete Band. Allí se había preparado una chocolatada para intentar que los asistentes entraran en calor.
A pesar del frío que hizo todo el fin de semana, los sanestebeños no dudaron en salir a la calle para festejar el carnaval.
Los actos terminaron ayer, martes de Carnaval, con el tradicional entierro de la Sardina en la placituela, acompañados de la Salmonete Band. Allí se había preparado una chocolatada para intentar que los asistentes entraran en calor antes de convertir en cenizas la raspa elaborada por los alumnos de la Escuela Hogar.
A las diez de la noche los sanestebeños despidieron la raspa, que es el armazón, con ramas de chopos que forraron con papel de múltiples colores que realizaron los alumnos de la Escuela Hogar Alfonso VIII de San Esteban dentro de sus clases de tecnología.
Es el octavo año que los carnavales del instituto y la Escuela Hogar realizan esta actividad y pretenden colaborar en el resurgir de los carnavales.
En la construcción de la sardina participaron 60 chavales de sexto de primaria y 30 de quinto, guiados por dos profesores de la Escuela Hogar. La sardina, que medía un metro y medio de ancho y cinco de largo, había sido construida con materiales recogidos de la ribera del Duero y han utilizado la horas de esta asignatura y las del recreo, desde Navidades, para que anoche fuera quemada en la Placituela. Allí comenzó el velatorio de Don Carnal, con lo que terminó la fiesta. Después siguieron con la sardinada del Cubic, la chorizada del Barco.
Así terminaba el núcleo de actividades que durante cinco días han animado la villa. Las fiestas de Carnaval comenzaron el jueves lardero, degustando la tradicional tortilla de chorizo en el molino, los más pequeños y en las bodegas los más mayores. Para este día estaba prevista la presencia de Paco Porras en el Cubic, pero los altercados de su pregón en Soria le obligaron a suspenderlo.
Tras el chiupinazo del viernes dio comienzo oficialmente el Carnaval 2.001, con la salida de cabezudos por las calles de San Esteban. A las once de la noche del viernes de Carnaval los protagonistas fueron los miembros de la peña El Cencerro, que fueron los encargados de pronunciar el pregón en la Plaza Mayor, acompañados de la Salmonete Band. Entonces comenzaron a verse todos los disfraces con los que los sanestebeños celebraran sus fiestas.
El sábado la novedad fue la orquesta Dukes, que actuó en la Plaza Mayor hasta las tres de la madrugada. Era la primera vez que una orquesta ponía música al carnaval sanestebeño. Y en la Plaza se dieron cita payasos, Epi y Blas, modelos de Ágata Ruiz de la Prada, mejicanos, indios, bebés, vacas locas, canguros, y cuantos sanestebeños se animaron a superar el frío y hacerse los dueños de las calles.
El domingo los pequeños fueron los protagonistas gracias a las actividades realizadas por los miembros de la Asociación de Padres de Alumnos del Colegio Virgen del Rivero. A las cinco de la tarde, los más pequeños se reunieron en la Placituela para comenzar a bailar acompañados de la Salmonete Band y después se dirigieron al colegio, donde les habían preparado juegos y una merienda.
El fin de fiesta lo pondrán el domingo los miembros de la Asociación de Pensionistas San Miguel, quienes a las siete de la tarde disfrutarán de un baile en los locales de su sede social.
Los actos terminaron ayer, martes de Carnaval, con el tradicional entierro de la Sardina en la placituela, acompañados de la Salmonete Band. Allí se había preparado una chocolatada para intentar que los asistentes entraran en calor antes de convertir en cenizas la raspa elaborada por los alumnos de la Escuela Hogar.
A las diez de la noche los sanestebeños despidieron la raspa, que es el armazón, con ramas de chopos que forraron con papel de múltiples colores que realizaron los alumnos de la Escuela Hogar Alfonso VIII de San Esteban dentro de sus clases de tecnología.
Es el octavo año que los carnavales del instituto y la Escuela Hogar realizan esta actividad y pretenden colaborar en el resurgir de los carnavales.
En la construcción de la sardina participaron 60 chavales de sexto de primaria y 30 de quinto, guiados por dos profesores de la Escuela Hogar. La sardina, que medía un metro y medio de ancho y cinco de largo, había sido construida con materiales recogidos de la ribera del Duero y han utilizado la horas de esta asignatura y las del recreo, desde Navidades, para que anoche fuera quemada en la Placituela. Allí comenzó el velatorio de Don Carnal, con lo que terminó la fiesta. Después siguieron con la sardinada del Cubic, la chorizada del Barco.
Así terminaba el núcleo de actividades que durante cinco días han animado la villa. Las fiestas de Carnaval comenzaron el jueves lardero, degustando la tradicional tortilla de chorizo en el molino, los más pequeños y en las bodegas los más mayores. Para este día estaba prevista la presencia de Paco Porras en el Cubic, pero los altercados de su pregón en Soria le obligaron a suspenderlo.
Tras el chiupinazo del viernes dio comienzo oficialmente el Carnaval 2.001, con la salida de cabezudos por las calles de San Esteban. A las once de la noche del viernes de Carnaval los protagonistas fueron los miembros de la peña El Cencerro, que fueron los encargados de pronunciar el pregón en la Plaza Mayor, acompañados de la Salmonete Band. Entonces comenzaron a verse todos los disfraces con los que los sanestebeños celebraran sus fiestas.
El sábado la novedad fue la orquesta Dukes, que actuó en la Plaza Mayor hasta las tres de la madrugada. Era la primera vez que una orquesta ponía música al carnaval sanestebeño. Y en la Plaza se dieron cita payasos, Epi y Blas, modelos de Ágata Ruiz de la Prada, mejicanos, indios, bebés, vacas locas, canguros, y cuantos sanestebeños se animaron a superar el frío y hacerse los dueños de las calles.
El domingo los pequeños fueron los protagonistas gracias a las actividades realizadas por los miembros de la Asociación de Padres de Alumnos del Colegio Virgen del Rivero. A las cinco de la tarde, los más pequeños se reunieron en la Placituela para comenzar a bailar acompañados de la Salmonete Band y después se dirigieron al colegio, donde les habían preparado juegos y una merienda.
El fin de fiesta lo pondrán el domingo los miembros de la Asociación de Pensionistas San Miguel, quienes a las siete de la tarde disfrutarán de un baile en los locales de su sede social.
Informa Ana Hernando