La Escuela Taller devuelve el resplandor a los edificios antiguos

La Escuela Taller devuelve el resplandor a los edificios antiguos
sábado, 8 de septiembre de 2001

INDúSTRIA · En San Esteban saben de la importancia que los monumentos tienen en la historia de la villa. Y también de la importancia de tener un entorno perfectamente cuidado que permita disfrutar estos edificios al máximo.

En San Esteban saben de la importancia que los monumentos tienen en la historia de la villa. Y también de la importancia de tener un entorno perfectamente cuidado que permita disfrutar estos edificios al máximo. Por eso se han puesto manos a la obra, se han enfundado los guantes y han comenzado a trabajar. Y todo eso mientras aprendían. El secreto está en las Escuelas Taller que han permitido rehabilitar el Molino de los Ojos, en entorno del que será futuro ecomuseo y trabajar en la actualidad en la recuperación de un Lagar.

La primera iniciativa fue restaurar el Molino de los Ojos para convertirlo en un Ecomuseo, que explique a vecinos y visitantes el proceso de los cereales en la producción del pan. Ha pasado mucho tiempo desde esta iniciativa, pero ahora todo está colocado y listo para ser visitado a falta de una empresa que se haga cargo de explotarlo. Y esa empresa está de camino. Se presume, según confirmaba el alcalde de la localidad, que para el mes de diciembre el Ecomuseo será una realidad de puertas abiertas.

Pero para que el Ecomuseo no se quedara en un estupendo edificio restaurado en medio de la nada, se creó otro segundo taller de empleo. En él se hicieron trabajos de jardinería que permitieron dejar un entorno idílico y bucólico para paseos, meriendas, relajación, meditación o cualquier otro uso. La anécdota de esta segundo taller de empleo fue que la mano de obra era prácticamente femenina. Ellas, en su mayoría, fueron también las encargadas de construir un edificio auxiliar de 465 metros cuadrados y un invernadero.

Con todo este potencial turístico el Ayuntamiento ha decidido permitir que una empresa se haga cargo de su explotación, realizando distintas actividades y talleres, por un plazo de 10 años.

Y ahora la novedad pasa por cuidar piedras y adobes para devolver la vida a un lagar prácticamente destruido. El Taller de Empleo "El Lagar de San Miguel" está trabajando para restaurar un antiguo largar junto a la iglesia románica de San Miguel. A la vez que se procede a restaurarlo se ofrece a los alumnos una formación práctica para personas desempleadas que les sirva de ayuda para acceder al mercado laborar. No en vano esta iniciativa está financiada por el INEM, el Fondo Social Europeo y el Ayuntamiento ribereño. En él hay 8 alumnos en cada uno de los módulos (uno de albañilería y otro de carpintería) además de un monitor por cada especialidad y de la directora del curso, Mª Cruz Flores Puente. El 10 de junio arrancaron con un presupuesto de 40 millones de pesetas, con la idea de recuperarlo totalmente antes de abrirlo al público y mostrar como funciona en el ciclo de la producción tradicional del vino.

Se trataba de un lagar construido sobre el año 1800 con tipología popular y que combinaba la mampostería, el sillero, el adobe castellano y la cubierta de madera, barro y teja de cerámica. El edificio se había utilizado hasta poco antes, aunque la cubierta, según explicaba la directora del taller, estaba muy deteriorada. El edificio cuenta con dos plantas de 50 metros cuadrados cada una. En la primera predomina la piedra, aunque se ha desmontado toda la estructura y la cubierta para ver como se podía salvar, porque el lagar había sufrido muchas modificaciones por su uso a lo largo de los años. Esta parte se está terminando en la actualidad y se continuará con la segunda planta que es de abobe con estructura de madera. En el taller de empleo tienen especial cuidado en los detalles y aunque tengan que recurrir a maderas nuevas intentan que imiten a las antiguas para que nada desentone. Se ha guardado todas las entradas para hacer una copia exacta de cómo eran. La única novedad está en un ventanal que ocupará las dos plantas y que se abrirá en la cara que mira al castillo, para abrir el edificio hacia el exterior y permitir que interactúe con el paisaje y las visitas.

El taller tiene una duración de un año y para entonces tendrán que haber terminado las obras de este edifico que además cuenta con un palomar, que también será restaurado.

El edificio que tiene la curiosidad de una tercera pila se destinará a museo, con una primera planta en la que se colocarán instrumentos propios del lagar y una segunda en la que se mantendrá una exposición didáctica para explicar a los turistas el proceso de la vendimia y de la producción vinícola.

Mientras, adobe a adobe, el lagar toma forma y el silencio de las bodegas vigila que todo quede en perfecto estado. Los alumnos están logrando con sus manosd que nuestro pasado nos quede más cerca.
Informa Ana Hernando