El belén viviente reúne junto al Duero a la población sanestebeña
miércoles, 26 de diciembre de 2001
CULTURA · Ni las bajas temperaturas ni el hielo caído en las fiestas navideñas han impedido a los sanestebeños disfrutar de la sexta edición el belén viviente que se celebró, como ya es habitual, en el paraje del sotillo la noche del 25.
Herreros, panaderos, leñadores, carpinteros y mesoneros recrearon, durante media hora, la noche del nacimiento de Jesús en Belén.
Sesenta personas recrearon la escena bajo la dirección de Teresa de Diego y Mariángeles Ovejero, nuevas en la preparación de este montaje, el acto que supone uno de los elementos esenciales en la navidad sanestebeña.
Mientras la voz en off, María de Gregorio, se encargaba de contar lo que ocurría en la escena, el pueblo sanestebeño se agolpaba en la barbacana que discurre junto al Duero para presenciar la representación teatral.
El belén comienza con niños jugando en el centro del sotillo y la actividad normal del pueblo de Belén hace ya muchos años. Entonces un humilde hombre, empujando una burra en la que viaja su esposa, atraviesa la escena, buscando en la posada un lugar en el que pasar la noche. Al no encontrar alojamiento descansan en un establo, donde nació el niño Jesús. Un juego de luces, trabajadas por Carlos y José Miranda, anunciaron la llegada del Mesías. Entonces se empezó a oír música celestial, tarea de la que estaba encargado Tomás del Amo, y se vio a un ángel bajar del cielo para anunciar a unos pastores dónde había nacido Jesús y que fueran a adorarlo todo el pueblo encabezó una procesión hasta el establo, iluminado con una estrella, donde se encontraban José, la Virgen y el niño. Y después de adorarlo volvieron a su vida normal, las lavanderas al río, las cantareras a pasear, los barqueros a cruzar el Duero, y soldados, mercaderes, mendigo, tullido y mesoneros a convertir este bello espacio natural sanestebeño en un Belén ajeno a los conflictos bélicos que protagoniza actualmente.
Los organizadores quisieron felicitar las fiestas a todos los cientos de espectadores y les emplazaron a una nueva cita para el año que viene, que será la séptima. Como premio, todos los protagonistas de esta magnífica representación disfrutaron de una caldereta en el mismo Belén de Judea.
Sesenta personas recrearon la escena bajo la dirección de Teresa de Diego y Mariángeles Ovejero, nuevas en la preparación de este montaje, el acto que supone uno de los elementos esenciales en la navidad sanestebeña.
Mientras la voz en off, María de Gregorio, se encargaba de contar lo que ocurría en la escena, el pueblo sanestebeño se agolpaba en la barbacana que discurre junto al Duero para presenciar la representación teatral.
El belén comienza con niños jugando en el centro del sotillo y la actividad normal del pueblo de Belén hace ya muchos años. Entonces un humilde hombre, empujando una burra en la que viaja su esposa, atraviesa la escena, buscando en la posada un lugar en el que pasar la noche. Al no encontrar alojamiento descansan en un establo, donde nació el niño Jesús. Un juego de luces, trabajadas por Carlos y José Miranda, anunciaron la llegada del Mesías. Entonces se empezó a oír música celestial, tarea de la que estaba encargado Tomás del Amo, y se vio a un ángel bajar del cielo para anunciar a unos pastores dónde había nacido Jesús y que fueran a adorarlo todo el pueblo encabezó una procesión hasta el establo, iluminado con una estrella, donde se encontraban José, la Virgen y el niño. Y después de adorarlo volvieron a su vida normal, las lavanderas al río, las cantareras a pasear, los barqueros a cruzar el Duero, y soldados, mercaderes, mendigo, tullido y mesoneros a convertir este bello espacio natural sanestebeño en un Belén ajeno a los conflictos bélicos que protagoniza actualmente.
Los organizadores quisieron felicitar las fiestas a todos los cientos de espectadores y les emplazaron a una nueva cita para el año que viene, que será la séptima. Como premio, todos los protagonistas de esta magnífica representación disfrutaron de una caldereta en el mismo Belén de Judea.
Informa Ana Hernando